Ser docente en los tiempos que corren.

Hace poco leí un artículo que hablaba sobre la carga burocrática de los docentes y las exigencias de las familias, comparado con la educación más libre y relajada que se realizaba antes.

Me quedé con una sensación de desmotivación y despertó en mi una gran desilusión.

Reflexionando sobre ello, sobre los muros COVID en las aulas y el papel que ahora desempeñamos los docentes, creo que somos muchos los que seguimos trabajando con entusiasmo y motivación a pesar del miedo, el papeleo y alguna que otra familia que no termina de valorar nuestro trabajo.

Creo que ahora el colectivo docente contiene la llave para combatir la apatía que envuelve nuestro entorno.

ESPERANZA MESEGUER

Creo que ahora el colectivo docente contiene la llave para combatir la apatía que envuelve nuestro entorno.

Pues ser docente hoy es ser timón y guía, es ser faro y autopista.

Ser docente hoy es ser maestro de la luz.

Es ser la cerilla que enciende la llama y nos permite caminar conscientes de lo que hemos sido llamados a ser.

Ser docente con las barreras que nos pone el virus, es como ser un atleta de triatlón que cada día llega exhausto a la meta sin detenerse a mirar atrás pero con la emoción de haberlo conseguido.

Ser docente hoy nos convierte en capitanes del barco en la inmensa tempestad.

ESPERANZA MESEGUER

Por eso todos los docentes de este país asistimos cada día a nuestros centros educativos echando en nuestras mochilas el miedo, el frío y la inseguridad que asaltan cada noche nuestros sueños, para orientar el futuro de nuestra sociedad cerrando la cremallera de éstas con responsabilidad y esfuerzo.

Ser docente hoy es ser héroe de un silencio que algún día se transformará en el eco de las mentes capaces de superar a la COVID con ciencia, pensamiento crítico, optimismo y resilencia.

Es probable que no alcancemos a oír los aplausos o quizás tampoco lleguemos nunca a oír la repercusión del trabajo que cada día hacemos con nuestras alumnas y alumnos con la única protección de nuestro corazón.

No veremos los balcones llenos, pero llenaremos las mentes de buenas ideas. Hechizaremos la infancia con la felicidad de aprender en la bondad y en el optimismo para que el arcoíris que colgaba de nuestros balcones transforme el día de mañana nuestro encierro en respeto, ayuda y responsabilidad.

Creo que centrar nuestras fuerzas hoy en aprender es el mayor acto de heroicidad que podemos aportar a este mundo.

Inspirado en el tema “Time like these” (Foo Fighter)

Esperanza Meseguer

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