PROFESORES VALIENTES QUE INNOVAN

Es época de cambios: cambios sociales, cambios educativos, cambios tecnológicos, cambios culturales… parece que todo cambia. Y ante este mundo que se mueve tan deprisa, los profesores tienen la responsabilidad de recoger todos esos cambios y llevarlos al aula con el objetivo  de preparar a los alumnos para el mundo real. Sin embargo, no todos los profesores están dispuestos a asumir los riesgos que esto supone, y es allí donde aparecen los profesores valientes, aquellos que son capaces de apostar por lo nuevo, por lo diferente, poniendo siempre el foco en hacer cada día una Educación de mayor calidad.conflict-1458409_960_720

Y en estos momentos de incertidumbre donde la información vuela y está tan disponible, decidir qué opciones tomar no siempre es fácil: aprendizaje por proyectos, aprendizaje por competencias, ABP, mapas mentales, tecnologías digitales… Es difícil saber qué opción tomar y en muchas ocasiones mucho más difícil llevarlo a la práctica.

Continuamente aparecen nuevas metodologías, pero, ¿cuál es la mejor? Desde mi punto de vista, no hay una única metodología y creo que cada profesor debe construir su modo de hacer en función del contexto en el que tenga que trabajar. Siempre teniendo en cuenta que el foco debe ser el alumno, de manera pueda ofrecerle aquellas herramientas que mejor se adapten, y como cada persona es diferentes cuántos más recurso tengamos para ofrecer más y mejor podremos conectar con los alumnos. Y esto supone una adaptación y un aprendizaje constante.

Hay cambios pequeñitos que son fáciles de implementar, porque no suponen una transformación sustancial. Me refiero, por ejemplo, a introducir un día en concreto el trabajo con mapas mentales.

Sin embargo, los cambios grandes, los cambios de metodología, los cambios que implican una transformación en el modo de hacer y pensar pueden llevar más tiempo y trabajo. Para explicar esto mejor voy a poner un ejemplo. Cuando en el año 2000 abandonamos la peseta por el euro, todo el mundo entendía perfectamente la equivalencia, sin embargo llegar a pensar en euros llevo mucho más tiempo; de hecho, para determinadas cosas que no son de uso diario, como la compra y venta de pisos, mucha gente sigue pensando en pesetas. Esto es porque este tipo de cambio lleva más tiempo integrarlos en nosotros mismos.change-671374_960_720

Pues lo mismo sucede cuando se decide hacer un cambio en la metodología de trabajo, el cambio no es sólo saber qué se va a hacer, sino que supone que esa nueva metodología se integre en nuestro modo de pensar y en nuestro modo de hacer. Para ello hay que hacer un replanteamiento profundo de cómo creemos que deben ser las cosas y qué cosas debemos cambiar nosotros mismos para poder asumirlo. Y me explico, cuando has sido educado con una metodología de clase magistral, por ejemplo, y empiezas a trabajar con aprendizaje cooperativo, aunque entiendas la dinámica y la forma de hacer, es importante que experimentes cómo esa metodología encaja con tu forma de entender la enseñanza.

Normalmente hacemos aquello que nos resulta más familiar, y al mismo tiempo más cómodo y seguro. Y cuando empezamos a trabajar de otro modo, incluso deseando hacer el cambio, pueden aparecer dudas y cuestionamientos a las nuevas metodologías. Es parte de nuestra reticencia al cambio y forma parte del proceso de cambio. Sin embargo, puede ser muy enriquecedor si tomamos este cuestionamiento en clave de aprendizaje y buscamos en esa duda una respuesta enriquecedora que nos haga mejorar nuestro modo de trabajar.

La otra opción es quedarte donde estabas y seguir haciendo lo mismo. Si siempre haces lo mismo, obtendrás el mismo resultado. Pero es más, tan siquiera puede que obtengas el mismo resultado, porque todo a tu alrededor estará cambiando y para mantener el mismo resultado que ya tenías hace un tiempo deberás cambiar.

En resumen que todo cambio implica un riesgo, pero el cambio, el apostar por nuevas manera de Educación debe convertirse en el motor de todo buen profesor para poder poner a sus alumnos de las mejores herramientas paras su Educación.

Y desde aquí os quiero animar a cambiar, a innovar cada día en vuestro trabajo, a mirar a cada alumno y ver en ellos todos los talentos que tienen y proporcionarles todos los medios y todos los recursos a vuestra disposición para hacerlos crecer… Para hacer hay que ser valientes.  Así que os invito a ser valientes y hacer de la Educación algo grande.

 

Almudena de Andrés. Formadora, coach y consultora.

www.almudenadeandres.es

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