Oposiciones vitales

Este movimiento nace impulsado a través de un sistema de selección del profesorado que puede definirse como frío, arbitrario, deshumanizado y anquiloso. 

Las oposiciones vitales son la proyección y la expresión emocional de la necesidad de empatía entre maestros y maestras.

Ana Mª González Herrera

El nuevo sistema educativo está  inmerso en una constante necesidad de realzar los sentimientos , de empatizar con el alumnado, de individualizar y dotar de emociones al aprendizaje, de darle un tono afectivo a la escuela;  está enfocado a la calidez y al lado sensible del aprendizaje.

Los profesionales de la enseñanza creen que están más preparados  haciendo referencia a autores reconocidos , mencionando corrientes de tendencia, acudiendo a congresos y a sesiones de formación  y  sin embargo, esos maestros y maestras, los mismos que defienden una escuela emocional, cuando son seleccionados para ejercer de Miembros de un Tribunal de oposición, se  olvidan  de que los futuros maestros y maestras a los que van a examinar , necesitan de esa corriente vital, de ese trato cercano, de esa empatía, de ese compañerismo, de ese sentimiento de  pertenencia al  grupo como seres individuales e irrepetibles, como seres sociales . 

Esos maestros y maestras cuya misión es más que la de un mero seleccionador, se visten de rigor, de seriedad y de apatía para seguir perpetuando un sistema de oposiciones que carece profundamente de todo tinte humano y vivencial. 

El objetivo para mejorar este sistema de oposiciones, está en recomponer los pensamientos y los prejuicios que tenemos en relación a este proceso. Debemos  entender que las personas que se presentan, merecen respeto y sobre todo, merecen  que seamos capaces de ver más  allá, que seamos capaces de valorar,  que detrás de un montón de folios cargados de materia  aprendida de forma memorística  y mecánica, hay sueños y proyectos, hay emociones y sentimientos; sentimientos y emociones,   iguales a los que damos tanta importancia y protagonismo  en nuestros niños y niñas. 

Los adultos no dejan las emociones en casa o en la mochila mientras opositan, no se desprenden de su lado humano y vital cuando se examinan; por el contrario, los maestros y maestras son consecuencia directa de sus vivencias, de sus maneras de afrontar y gestionar sus conflictos, de sus experiencias…y, por ende, ofrecen diferentes maneras de entender y de sentir la educación en base a la construcción personal de su sistema afectivo.

Desgraciadamente, el procedimiento actual de oposiciones, obvia y omite ese lado vital, lo borra y elimina, centrándose en la parte más técnica, que, si bien es necesaria, es totalmente absurda cuando carece de la parte afectiva y de la identidad propia que tanto defendemos en nuestras aulas. 

Con este sistema seguimos dando valor a una evaluación selectiva en base a conocimientos técnicos, dejando de lado el carácter motivacional y las aptitudes y actitudes necesarias para ejercer la labor docente. Este sistema no mide la vocación, ni la entrega, por el contrario, lo que hace es escudarse en la selección, en la criba, en el control y en la clasificación arbitraria y jerárquica de conocimientos que ya nada tienen que ver con la escuela actual.

Mide la inmediatez y la efectividad, dejando de lado un modelo de calidad que nos proporcione estrategias sociales que no estén determinadas por intereses políticos o ideológicos. 

Cuando se nos hace la propuesta para ser Presidente/a de un Tribunal de Oposiciones, además de la responsabilidad que implica, debe surgir la necesidad incipiente de dar la vuelta al sistema y dotarlo de emoción y de humanidad.   

El primer paso es hacer de la presentación, (que es el acto de inicio de este duro procedimiento), un foro de calma, un lugar de encuentro entre personas que persiguen un sueño, un sueño que ya persiguieron los que ahora ostentan esta misión y que, en su día, también estuvieron ahí con los mismos miedos, las mismas inquietudes y con las mismas ilusiones, así como con un montón de preguntas para validar y proyectar los planes de futuro.

¿QUÉ PERSEGUIMOS CON ESTE ENFOQUE VITAL?

El objetivo es, «NO” imponer barreras entre el opositor y el tribunal, es buscar un clima de confianza y afectividad que nos permita dar lo mejor de nosotros mismos y ser capaces de expresar conocimientos que inspiren el cambio en la escuela, esa revolución inminente que perseguimos los maestros y maestras de corazón. 

Con esta revolución selectiva, tratamos de identificar dentro de este sistema frío, duro, deshumanizado y cruel, a aquellas personas que sean diferentes, que busquen una escuela basada en la igualdad, en la experiencia, en el descubrimiento, en la investigación, en el respeto, en la empatía, en las emociones y que busquen el éxito por y para la vida. Con este sistema vital, descubrimos que cuando nos sentimos relajados, cómodos, atendidos y respetados, somos capaces de expresar y de transmitir conocimientos teóricos vinculándolos y relacionándolos significativamente con esa parte mágica, innovadora, que impulse el cambio que necesita la escuela.

Estamos inmersos en un sistema paralizado por la desilusión y la flojera de los acomodados y de los que quieren seguir perpetuando el fracaso escolar, el desinterés, el abandono… con el único fin de justificar esa apatía subyacente sin más interés que el suyo propio y que respalde la falta de implicación y de revolución.  

Durante el proceso en sí, dimos la vuelta a toda estructura tradicional del mismo, creando espacios cómodos, rotulados, acompañados de frases significativas, de ánimo y con el objetivo de empatizar, impulsar y empoderar a los opositores, verdaderos protagonistas de esta aventura agridulce y siempre dura, difícil. 

Pequeños detalles personalizados cada día, cuidados propios de personas que se respetan, calidez humana, abrazos vitales, miradas cómplices, pizarras de apoyo y motivadoras con el propósito de impulsar, de dar naturalidad a un momento duro, de poner amor en acción frente a las personas que se juegan nada más y nada menos que su FUTURO.  

Frases tan cotidianas como: ESTE TRABAJO SE HACE CON EL CORAZÓN, LUCHA POR TUS SUEÑOS, SACA AL NIÑO QUE LLEVAS DENTRO, HOY LA ESTRELLA ERES TÚ hicieron que fluyera lo mejor de todos nosotros, que entendiéramos que se puede humanizar este procedimiento y es que es necesario dotarlo de emoción, de sensibilidad, de ilusión…  para poder seleccionar a personas que tienen la cualidad de mirar con ojos de niño, que tienen el don de la sensibilidad, de la vocación; a personas que tienen la MAGIA de sentir y de vivir la EDUCACIÓN desde el CORAZÓN.

Ana Mª González Herrera

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