¡No es la tecnología, es el proyecto educativo, es la cultura de cambio!

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Definitivamente estamos ante una etapa de verdadera revolución de todos los órdenes que rigen nuestro mundo. A los cambios sociales, económicos y políticos que se están produciendo desde la manida y renombrada crisis económica, se le ha unido el ciclón que ha resultado ser la disrupción de la tecnología en nuestras vidas. 

El sector educativo no es ajeno a esta realidad y se ha visto sorprendido por el tsunami tecnológico. La irrupción de la tecnología en este sector ha tenido varios efectos sobre los que merece la pena pararse a reflexionar:

  • Innovación obligada: veníamos de unos años de “esquizofrenia innovadora” en lo metodológico. Una innovación opcional en la que las instituciones educativas estaban incorporando las nuevas formas de enseñar y aprender a su ritmo y desde dentro. Esto permitía que la innovación fuera un valor añadido y quién innovaba tenía una ventaja diferencial respecto al resto. La tecnología ha generado la obligación de innovar, la innovación ha dejado de ser voluntaria y viene impuesta desde el entorno. Además, innovar ya no es un valor ni una ventaja, impulsar procesos de innovación te permite partir de 0.
  • Transformación vs. Disrupción: dos conceptos que se utilizan indistintamente pero que realmente aportan diferentes connotaciones. Cuando hablamos de transformación, nos referimos a la incorporación de tecnología y al conjunto de procesos (pedagógicos o no) que permiten una mejora en la forma en que los desarrollamos. Es una mejora continua, hacemos lo mismo pero la tecnología nos permite ser más eficientes y eficaces; digitalizamos la cadena de valor. El concepto disrupción va más asociado a una innovación radical, a llevar a cabo una prestación del servicio educativo de forma muy diferente, a cambiar el modelo de “negocio” y la forma y cantidad de valor aportado a la Comunidad Educativa. Es verdad que hay múltiples ejemplos de transformación pero se pueden contar con los dedos de una mano los ejemplos de verdadera disrupción de lo digital en la forma en la que  desplegamos un Proyecto Educativo.
  • Protagonismo de la tecnología: se está poniendo demasiado foco en la tecnología y quizás no el necesario en la cultura de Centro y las personas. Finalmente la transformación la hacen las personas, por lo que hay un trabajo previo de liderazgo crítico para que la transformación se produzca. Hay que cambiar mentalidades y desarrollar nuevas competencias en directivos, docentes y PAS, como paso previo a la digitalización.

Es sólo una pequeña píldora para avivar y contribuir al debate sobre cambio educativo.

 

Pedro Beneit

Socio-Director de EIM Consultores

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