Jesús Jarque: “La verdadera innovación debería plantearse el qué, no tanto el cómo”.

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Jesús Jarque García trabaja en el “Colegio Público de Educación Infantil y Primaria Ramón y Cajal” de Puertollano y es orientador.

¿Si tuvieras que elegir un momento de tu vida profesional, con cuál te quedarías?

No existe un episodio crítico en mi vida profesional. Sí  los hay  en mi vida personal que han tenido su influencia en mi vida profesional.

En todo caso, cada curso escolar tengo diferentes experiencias profesionales que como suelo decir, son pequeños cambios, pero con importantes repercusiones. Normalmente aprendo mucho más de las experiencias negativas que de las positivas.

¿Qué es para ti la innovación educativa?

Se habla mucho de innovación educativa, desde mi punto de vista, demasiado. Y se ha identificado innovación con mejora… cosa que no siempre sucede.

Soy un escéptico del concepto actual de innovación, aunque no sea políticamente correcto: a cualquier cosa se le llama innovación.

Y he sido víctima como alumno y profesional de mucha ocurrencia. Yo estudié EGB y ya entonces llegaron algunas innovaciones: me pasé 5º de EGB dibujando circulitos, cuadraditos y triángulos de diferentes colores para hacer sumas y restas muy sencillas: la innovación de aquel año que me tocó sufrir era la teoría de conjuntos con la que se estudiaron las matemáticas: afortunadamente solo duró un curso. 

La innovación es encontrar soluciones más económicas (en tiempo y esfuerzo) a los problemas educativos. La propuesta innovadora debe aportar soluciones: la solución debe aliviar… no crear más problemas.

Además, creo que la innovación educativa no está bien enfocada: se centra en la metodología, en el “cómo”. Y en el momento histórico y cultural que vivimos, la verdadera innovación debería plantearse el “qué”; es decir, hacia dónde queremos y debemos dirigirnos: eso es lo primero que tenemos que resolver… y no está resuelto.

intervencion-educativa-tdah-jesus-jarqueLas metodologías que nos propones en tu libro, ¿funcionan?

En la escuela nada es infalible. En el libro no propongo metodologías… propongo más bien criterios, pautas, medidas y estrategias. Son las que se ponen en práctica en muchos centros. Son las que aplican muchos profesores, por ejemplo en el colegio en el que trabajo, al igual que sus familias.

En la mayoría de los casos en los que se aplican, sí puedo asegurar que funcionan: los profesores, alumnos y familias son testigos de ello. Tenemos historias de éxito de la que nos sentimos orgullosos.

En el libro digo que he silenciado otras muchas estrategias y medidas: aquellas que desde la teoría son impecables, pero que al ponerlas en práctica y en la realidad de un aula, no llegan a funcionar o no se pueden aplicar.

Lo que sí puedo asegurar es que el libro no ha salido de un despacho alejado de las aulas: el libro huele a sacapuntas, lapicero y goma de borrar.

¿Qué te ha llevado a especializarte en TDAH?

Sinceramente no soy un especialista en TDAH, o al menos no me considero así: cuanto más leo, estudio y hago… más ignorante me veo en ese campo y en otros.

Lo que he intentado es dar respuesta a los problemas cotidianos que me encuentro en mi trabajo, y los casos de TDAH son bastante numerosos. Es uno de los trastornos que más abunda en nuestro colegio. Las familias suelen estar contentas, prueba de ello es que muchas familias con niños con TDAH y con otros problemas, se cambian durante la escolaridad a nuestro centro.

El mensaje de que “el TDAH no existe” y otros que circulan por ahí, hacen mucho daño, porque crean falsas expectativas en las familias, crean muchas culpabilidades… y suelen empeorar las cosas.

Muchos maestros dicen que el TDAH no existe, que son niños  mal educados ¿Qué piensas?

Los maestros no son el colectivo precisamente que más destaca por negar el TDAH, porque ellos comprueban de primera mano qué es un niño con este trastorno.

Pienso que hay de todo: hay niños maleducados, que no son TDAH; hay niños con TDAH, que no son maleducados; y hay niños con TDAH que además, son maleducados.

El mensaje de que “el TDAH no existe” y otros que circulan por ahí, hacen mucho daño, porque crean falsas expectativas en las familias, crean muchas culpabilidades… y suelen empeorar las cosas.

De todas formas, más que los trastornos, lo que al final existen son las personas con una serie de problemas. Las etiquetas es algo que usamos para podernos entender: no hay dos niños con TDAH iguales.

¿Hay un sobrediagnóstico de TDAH? ¿Se diagnostica bien?

Generalizar es injusto pero el proceso diagnóstico es muy mejorable. Por ejemplo, no sé puede diagnosticar TDAH pasando un simple cuestionario o en una consulta de media hora.

Una vez una madre me comentaba que su pediatra había decidido que el niño no tenía TDAH, simplemente por la manera que lo había visto entrar en consulta. A pesar de que en el colegio se le llevaba observando años y se le había hecho un estudio muy exhaustivo: eso no es serio.

Por eso, hay casos que se diagnostican niños que realmente no lo son y en otros se descartan niños que sí lo son.

Si estuviera en tu mano cambiar algo en la educación actual, ¿qué cambiarías?

…uff! Eso es algo que hay que pensar mucho. La lista de cambios es larga, pero luego habría que cribarla.

a) La ratio de las clases: 25 o 30 niños en Educación Infantil no es sostenible… tampoco en Primaria, ni en Secundaria.

b) Reduciría el número de asignaturas en Primaria: el ritmo de un profesor y una asignatura cada 45 minutos es una locura. Lo he dicho: soy de la época de la EGB; yo pasaba toda la mañana con mi señorita, y si ella necesitaba toda la mañana para enseñarnos la cuenta de dividir… no tenía problema en hacerlo. Hoy eso no es viable.

c) Reduciría la burocracia para que en la escuela nos dejaran trabajar: yo cada día dedico más tiempo a los “papeles” y menos a la orientación.

d) Y haría algo que ahora está muy de moda: “empoderaría” a los profesores. De la escuela todo el mundo opina: generalmente personas que no han pisado una escuela en su vida profesional o que solo lo ha hecho de visita. Los profesores estamos relegados a una segunda línea incluso en decisiones que son exclusivamente nuestras.

¿Has participado en algún  otro proyecto que quieras destacar?

Quería destacar el proyecto educativo de Gesfomedia Educación y de Mundo Primaria. Ahí se puso en marcha toda la biblioteca de Escuela de Padres, la Colección Estimular y Aprender, los juegos on line de estimulación cognitiva. Fue una actuación global, pensada para los más pequeños que abarcaba a padres, profesores y profesionales.

¿Qué características debe tener un líder educativo?

Pues debe tener muchas, pero con estas me sobra:

a) Que no utilice la educación para su propio ego.

b) Que tenga principios y ética.

c) Qué sepa definir y clarificar metas: que tenga claro hacia dónde ir.

Si tuvieras que crear un “club educativo” ¿a quién invitarías?

No soy mucho de clubes, ni para pertenecer a uno, y mucho menos para crearlo: me encanta sentirme libre.

En todo caso, en el colegio en el que trabajo convivo con excelentes profesionales: son auténticas maestras y maestros de los que aprendo cada día y a los que admiro como educadores.

Cada jornada dan los mejor de sí mismos… personas anónimas, a las que desgraciadamente no se les suele reconocer su excelente labor. El sistema educativo en España funciona gracias a personas como ellas.

Web:  www.jesusjarque.com

Blog: www.familiaycole.com

Redes sociales: https://www.facebook.com/jesusjarque  

Twitter: @jesusjarque

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