Historias de aula

Comienza un nuevo curso, un curso diferente, pero no por ello menos especial.


El 13 de marzo se acabó la escuela presencial y comenzamos como pudimos una “escuela virtual” donde dejamos atrás los abrazos, las sonrisas, los besos, el estar juntos y juntas…

Después de seis meses sin escuela y viviendo la crisis de la Covid19 hemos vuelto a ella, pero a ” otra escuela”, donde no hay abrazos, ni besos, ni sonrisas y donde hay distancia entre las personas.


Este curso escolar hemos de acoger más que nunca a los niños y a las niñas con mucho cuidado y con mucho mimo, donde prime la parte sanitaria antes que la pedagógica y donde cuidemos mucho la parte emocional de cada niño y cada niña.


Esta pandemia ha llevado consigo un confinamiento y esto conlleva que quede debilitada la capacidad de resiliencia en los niños y en nosotros.
Si nuestra preocupación como docentes es que durante el confinamiento nos hemos saltado algunos temas todo esto no habrá servido de nada. Hemos de pensar ¿Qué necesita aprender nuestro alumnado? Necesitan habilidades del siglo XXI. El fin no debe ser impartir contenidos, sino educar personas. Educar en competencias por encima de contenidos.

Hemos de ayudar a nuestros pequeños a volver a la escuela y les tenemos que enseñar a abrazar la incertidumbre y a disfrutar del aquí y ahora.

Cualquier catástrofe trae consigo miedos, enfados, tristeza, ansiedad, irritabilidad…y a partir de ahora tendremos que acompañar a los niños y a las niñas a poder gestionar estos cambios emocionales.

Debemos saber cuidar, comprender y ayudar a gestionar estos cambios de conducta y ayudarles poco a poco a volver a estar calmados, con ganas de volver al cole e ilusionados por seguir aprendiendo.

Somos referentes y ejemplo para muchas familias y para nuestro alumnado y como tal creo que más que nunca hemos de llegar felices y motivados al aula, y aunque algunas veces sintamos miedo, rabia, tristeza….y aunque nada sea igual a otros cursos tendremos que mostrarles nuestra mejor versión para enseñarles que aunque a veces cueste…

La vida y la escuela,

deben seguir siendo MARAVILLOSAS

Lidón Blanch Pascual

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