Entrevistamos a Rafael Guerrero Tomás.

Rafael Guerrero Tomás es Director de Darwin Psicólogos y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Profesor del Centro Universitario Cardenal Cisneros (Alcalá de Henares).

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¿Si tuvieras que elegir un momento de tu vida profesional, con cuál te quedarías?

Quizá me quedaría con mi primeros años de experiencia laboral una vez que finalicé la carrera de Psicología. Mi primer trabajo fue con personas con discapacidad intelectual en un centro ocupacional. Fueron ellos los que me enseñaron la importancia de la mirada incondicional y lo negativo que son los prejuicios. Viven en el aquí y en el ahora. Como con cualquier población, tenemos mucho que aprender de ellos. Tengo muchas cosas que agradecerles.

¿Por qué te especializas en TDAH?

En mi siguiente trabajo me contrataron en un colegio concertado como orientador. Ahí fue cuando tuve contacto por primera vez con niños y adolescentes con TDAH. Me di cuenta que todos los niños que estaban diagnosticados de este trastorno sufrían mucho en diferentes ámbitos, pero sobre todo, me llamó la atención el sufrimiento tan grande que tenían en el ámbito emocional y social. Tenían dificultades para gestionar su frustración, se sentían tristes al discutir con sus amigos y, en ocasiones, se les veía jugar solos por el patio. A raíz de ese momento comprendí que debía hacer algo por ellos. Tuve mucho contacto con las familias de estos alumnos, las cuales también lo pasan francamente mal, y decidí escribir el libro de “Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Entre la patología y la normalidad” para poder ayudarles y orientarles.   

¿Cómo se manifiesta el TDAH en niñas y en niños? Señala las diferencias más significativas si las hay.

Existen diferencias significativas en la manifestación de los síntomas del TDAH en niños y en niñas. Generalmente, los niños suelen mostrar conductas más externalizantes y observables (hiperactividad, impulsividad, inquietud) mientras que en las niñas son más frecuentes conductas más internalizantes y, por tanto, no observables (déficit de atención, estado de ánimo bajo, baja autoestima). El TDAH es un trastorno que en un alto porcentaje de casos lleva asociado otro trastorno. En el caso de los niños es más frecuente que vaya asociado a un trastorno negativista desafiante y trastornos de aprendizaje, mientras que en el caso de las niñas es más frecuente un trastorno de ansiedad o depresivo. 

Muchos neuropediatras no emiten un diagnóstico hasta pasados los 6 años, ¿crees en el diagnóstico precoz?

El diagnóstico precoz es muy importante en cualquier trastorno del que estemos hablando. Cuanto antes tengamos constancia de que existe un problema, antes buscaremos soluciones. Estoy de acuerdo con mis compañeros los pediatras en que deberíamos esperar a los primeros cursos de Educación Primaria (6-7 años) para evaluar a un niño con un posible TDAH. Esto no quita para que podamos utilizar estrategias en la etapa de Educación Infantil para poder ayudar a los niños, sean posibles TDAH o no a solucionar algunas dificultades que se pueden encontrar con estrategias como economía de fichas, entrenamiento en autoinstrucciones, técnicas de relajación y control emocional, etc.

Como bien sabes el Trastorno del Espectro Autista tiene diferentes niveles de afectación, ¿se podría decir lo mismo del TDAH?

Son pocas las cosas en la vida que tengan dos posibilidades (encendido-apagado, sí-no, blanco-negro). La Neurociencia moderna ha demostrado que los trastornos no son cuestión de sí o no, blanco o negro, sino que existen diferentes gamas de grises. Lo mismo ocurre, como bien dices, en el Trastorno del Espectro Autista y en el TDAH. De ahí que mi libro sobre el TDAH tuviese el nombre de “TDAH. Entre la patología y la normalidad”, puesto que, a veces, la línea que separa la normalidad del trastorno es muy fina. Es difícil posicionarnos a veces y tomar una decisión. No podemos intervenir igual con dos niños con TDAH por el hecho de tener el mismo diagnóstico, puesto que son dos personas diferentes. Es más relevante la persona que el trastorno, sin lugar a dudas.

¿Existe un tratamiento ideal para el TDAH? ¿Cuál es la combinación más adecuada?

Como comentábamos antes, cada tratamiento va a depender de lo que hayamos encontrado en el proceso de evaluación y del diagnóstico del niño en cuestión. En Psicoterapia, no nos valen las camisetas de talla única, sino que buscamos la camiseta hecha a medida. Por este motivo es importante realizar una evaluación seria y prolongada en el tiempo. El éxito de la intervención va a depender de lo bien o mal que hagamos la evaluación del niño. Aunque no exista un tratamiento ideal o estandarizado para el TDAH, hay algunos pilares de la intervención que, a mi juicio, son esenciales: psicoterapia para el niño y su familia, formación para maestros, familiares y afectado, psicoeducación y en algunos casos es necesaria la medicación, aunque es algo que sólo recomiendo en casos muy extremos.

Los profesores en sus aulas, ¿pueden identificar a un alumno con TDAH?

Los profesores hacen un magnífico trabajo no sólo en las asignaturas que imparten sino que son, en muchos casos, el primer eslabón de la detección de algún trastorno o dificultad en un niño. Aquí la formación del profesorado es fundamental. Tenemos un gran porcentaje de profesores muy implicados en su formación como docentes. En el caso concreto del TDAH, en un porcentaje importante de los casos, quien da la voz de alarma es el propio maestro.

Dicen que las metodologías activas favorecen la inclusión del todo el alumnado, ¿es posible la integración del alumnado con TDAH en el aula?

La puesta en marcha de metodologías activas en el aula es el objetivo que perseguimos, pero no sólo con el alumno con TDAH, sino con todos los alumnos. Son muchos los estudios que demuestran que el cerebro aprende haciendo y en relación con el otro. Por eso, metodologías como el aprendizaje cooperativo o basado en proyectos son tan efectivas y motivadoras con todos los perfiles de alumnos. Se ha demostrado que cuando un alumno le explica a otros alumno algún concepto o contenido, a nivel cerebral se activan más sus cerebros que si la explicación es de un profesor. Estos aspectos hay que tenerlos en cuenta para optimizar el aprendizaje del alumnado.

Las familias, en algunos casos, no saben cómo ayudar a sus hijos, ¿qué les aconsejas?

Es verdad que, en ocasiones, las familias están muy desorientadas y no saben cómo ayudar a su hijo con TDAH. Siempre que existe una dificultad de aprendizaje o alguna mala racha que esté pasando el niño aconsejo pasar por un proceso de psicoterapia familiar. Como decía Albert Einstein, si siempre que hago algo obtengo los mismos resultados y no estoy conforme con ellos, tendré que cambiar lo que hago para recoger unos resultados más positivos.

¿Qué mejorarías de nuestro sistema educativo?

Yo creo que de nuestro sistema educativo se pueden mejorar muchas cosas. Desde la ratio que tenemos por aula que son altísimas hasta las metodologías que utilizan algunos maestros y centros que son típicas de hace más de un siglo pasando por la formación del profesorado. Otros aspectos es modificar los espacios donde se produce el proceso de enseñanza-aprendizaje y hacer que el alumno tenga un papel mucho más activo en el aula.

Si estuviera en tu mano cambiar algo en la educación actual, ¿qué cambiarías?

Las tres cosas que, a mi parecer, son fundamentales en un hipotético cambio educativo serían las siguientes:

  • Reducir considerablemente el número de alumnos por aula: el profesor debe atender íntegramente a todos sus alumnos, es decir, debe hacerse cargo de los ámbitos escolar, familiar, social, emocional y conductual de sus alumnos. Con la cantidad de alumnos que tienen nuestros profesores hoy en día, esto se hace imposible.
  • Formar a nuestros maestros en metodologías activas y probadas científicamente como el aprendizaje por proyectos, aprendizaje cooperativo, 
  • Resaltar la importancia de las emociones en la vida de nuestros alumnos: para ello, el profesor debería estar formado en educación emocional para así poder guiar a sus alumnos en el mundo emocional.

¿Qué características debe tener un líder educativo?

Ser un buen líder educativo o ser un profesor de referencia para nuestros alumnos no es tarea sencilla. Pensemos cuántos profesores realmente transformadores hemos tenido cada uno de nosotros a lo largo de toda nuestra etapa escolar. Estoy seguro que un gran porcentaje de nosotros tendremos no más de cinco. Los estudios muestran que los alumnos describen a un gran profesor cuando éste vive su profesión (“ama lo que hace”), se muestra muy motivado con su trabajo (innova, es dinámico y participativo) y es capaz de ayudar a sus alumnos a afrontar sus miedos y dificultades (“me acepta como soy”, “no se ríe de mis problemas y los trata como si fueran suyos”, etc).

Web: www.darwinpsicologos.com

Facebook: Rafa Guerrero

Twitter @Rguerrerotomas1

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