Entrevistamos a Mónica Silvina Martínez Viscio

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Mónica Silvina Martínez Viscio, maestra de Educación Infantil. Formadora en Educación emocional y vicepresidenta de la Asociación Filosofía para niños Comunidad Valenciana.

¿Si tuvieras que elegir un momento de tu vida profesional, con cuál te quedarías?

Son tantos años a pie de aula que es difícil elegir . Pero en este momento me decantaría por uno que ha marcado mucho mi desarrollo profesional, y fue cuando por el 2005,  aprobé  la selectividad con buena nota y obtuve la plaza para estudiar Magisterio. Tuve que rehacer la carrera porque en por cuestiones legales no convalidaron mi titulación.  Aunque  tenía los estudios realizados en Argentina y una trayectoria de  casi 20 años en las aulas, no concebía la idea de no  continuar aquí en España sino era en las aulas. Aún recuerdo la ilusión, las ganas, y la emoción de aquellos días de saber que nuevamente me convertiría (una vez más) en Maestra, pero esta vez en otro escenario socio-cultural y económico. A partir de allí, después de aprobar oposiciones, aunque sin plaza, he continuado un camino de seguir aprendiendo y fortaleciéndome como persona y como profesional.

 ¿Qué es para ti la innovación educativa?

Aunque parezca una moda, de la cual  todo el mundo habla, considero que en la actualidad es una “necesidad” que emerge de nuestras propias aulas y  de los  intereses de nuestros alumnos. Un maestro no puede estancarse, porque nuestros alumnos necesitan que los docentes estén preparados en nuevas tecnología, que sean  conocedores de los avances de la Neurociencia y los aportes de  la Neuroeducación, por ejemplo, y otras metodologías  que permitirán que el alumnado  sea el  verdadero protagonista.

¿Utilizas metodologías innovadoras en el aula? ¿Cuáles?

Siempre he sostenido que el mejor recurso en el aula es el propio docente. Mi tono de voz, mis expresiones tienen mucho peso a la hora de estar con “los peques”. Si consideramos que utilizar una metodología innovadora es hacer uso de la PDI, por ejemplo, diría que sí. Cuando aún ni existía la misma, recuerdo que mis alumnos acudían una vez por semana a una sala llamada de “Informática” y con apenas 5 años ya sabían encenderla, jugar con el KidPix, montar rompecabezas de Disney y el uso del  ordenador era un aprendizaje fundamental en sus vidas. Esto sucedía en el año 1998. Utilizaba una metodología que comenzaba a oírse mucho basada en el constructivismo, sobre todo en lectoescritura;  y no necesitaba libros de textos. En la actualidad disfruto mucho junto a ellos y ellas haciendo uso de las TIC. Mis programaciones siempre varían de un curso a otro, a pesar de estar condicionada por ser interina, pero tengo claro que  cada grupo dada sus  características evolutivas, tiene sus propios intereses.

¿Qué te ha llevado a apostar por el cambio educativo?

No puedo determinar solo un hecho concreto. El cambio educativo viene marcado por las transformaciones de   la sociedad. Soy consciente que mis alumnos actuales tienen otros requerimientos diferentes al alumnado de los ´90. Solo permanece un hecho que es inalterable en mi condición de docente, es el afecto, el respeto, y la escucha de sus propias emociones. Es por ello que me encuentro tan abocada a la educación emocional que vengo desarrollando desde mis inicios y a los avances en Neuroeducación.

Elige una palabra, tu centro: ¿favorecedor o limitador?

Como me toca trabajar en diferentes centros, es relativo. He encontrado centros más dispuestos a innovar, más favorecedores de este cambio, y sin embargo muy a mi pesar, otros que siguen anclados con las mismas prácticas del siglo pasado.

¿Qué mejorarías de nuestro sistema educativo?

El ab-uso de los libros de textos. Es algo que no puedo aceptar. Niños con tres años que lleven tantos libros, por ejemplo. El libro de texto es un recurso más, pero no concibo un aprendizaje que gira en torno solo a seguir una guía didáctica determinada por una editorial. Quien conoce mejor al grupo con el cual compartimos el día a día, ¿nosotros o la editorial?…

Mejoraría también el mal uso de muchos recursos tanto económicos como humanos. Pienso que tiene que existir más control en cuanto a ellos, y sobre todo a su organización. Con esto no quiero decir que esté de acuerdo con los recortes que se hacen, sino que tiene que existir más control y una mejor distribución de ellos.

Si estuviera en tu mano cambiar algo en la educación actual, ¿qué cambiarías?

Es muy sabido que la educación se basa en una red muy compleja de relaciones personales; con nuestros alumnos, compañeros, padres, etc. Y lograr cambios profundos es complicado porque depende de cada persona. Hay docentes dispuestos a reciclarse, a seguir aprendiendo, y otros que no lo son. Existen familias muy implicadas con la educación de sus hijos y otras que lamentablemente dejan todo el peso a la escuela. Cuando en realidad el cambio es asunto prioritario de todos los implicados, no solo de un sector. Este sería el principal aspecto que cambiaría, que todos los adultos se implicaran con responsabilidad, respeto, sentido común, apostando por el  bienestar y  la educación de niños, niñas y jóvenes.

¿Has participado en algún proyecto que quieras destacar?dsc_0310-1

Destacaría el proyecto de Psicología positiva y Mindfulness que hace unos años comenzamos a través de Acción Magistral, ya que somos docentes que pertenecemos a diferentes  comunidades y centros educativos y trabajamos en red.  Es un proyecto que apuesta sobre todo por la educación en valores y emocional.

¿Qué características debe tener un líder educativo?

En primer lugar, vocación por la enseñanza, ya que es la que nos empuja a continuar en la compleja tarea de enseñar. Un líder también debe ser empático tanto con su clase como con las familias, saber escuchar es una gran condición de un buen docente. Otra condición es ser flexible para adaptarse a los cambios, resolutivo para resolver problemas con eficacia. Debe ser inteligente emocionalmente lo cual permitirá comprender sus propias emociones, gestionarlas correctamente y ayudar a sus alumnos en esta tarea. Y ser capaz de demostrar cariño , afecto e implicación cuando está junto a sus niños y niñas o jóvenes.

Si tuvieras que crear un “club educativo” ¿a quién invitarías?

A todos aquellos docentes que realmente estén implicados por la docencia, que del decir pasan a la acción. Que demuestran con hechos que apuestan por ese anhelado cambio. Invitaría a todos los que no culpabilizan a otros  de los fracasos de la educación, sino que trabajan con ilusión todos los días en la escuela, y que afrontan los problemas  con entereza.

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