Entrevistamos a Javier Mera Suárez

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Javier Mera Suárez, maestro/formador de la Metodología Activa y Conducta Psicológica Escolar.

¿Si tuvieras que elegir un momento de tu vida profesional, con cuál te quedarías?

En mi opinión todos los momentos vividos tienen su importancia y relevancia, porque son todos esos instantes en los cuales te has ido formando para el día de hoy. Destacaría sobretodo los encuentros con compañeros en los centros que hacen que reflexiones y cambies tu visión de la escuela, de la vida, porque no podemos separar la escuela de la sociedad. También recuerdo con mucho cariño una clase excepcional en donde pasé dos excelentes años con ellos y seguimos manteniendo tras años la relación como el primer día. Creo que ese es, o podría ser el momento, el haber establecido un vínculo maestro-alumnado que traspasa las barreras de la escuela que no es otra cosa que haber dejado un poquito de ti en cada uno de ellos.

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¿Qué es para ti la innovación educativa y todo el “boom “que está surgiendo?

Hace unas semanas me encontraba en un centro de formación que están preparando unas Jornadas de Innovación Educativa, y entre todos nos preguntamos ¿qué es innovación?. Realmente no sabíamos como contextualizar la palabra innovación. Asistimos en los últimos años, como dices, a un boom o yo nombraría la palabra moda. Están de moda muchas metodologías recientes y en algunos casos no tan recientes que están en boca de todos. Parece que esta aparición, sea cual sea, quiere que disminuya, en el mejor de los casos, esa manera de atender a los contenidos y al alumnado de una manera más tradicional en donde el alumno se convierte en un reproductor de los conocimientos del docente. Realmente siempre a lo largo de la historia ha habido innovación y seguirá habiendo, y siempre será bienvenida cuando se de respuesta a una verdadera formación integral de la persona. Para mi una verdadera innovación, por llamarla de alguna manera, sería entender que en el aprendizaje es básico una relación entre los aprendices, que los mismos no deberían estar agrupados por edades o cursos, sino por intereses, que deben producir, en vez de reproducir contenidos, que los espacios y los tiempos deben ser transformados, y sobretodo que no es solo en la escuela en donde aprenden, por tanto acercar y romper los muros entre escuela y sociedad. Hace unos días, tras una conversación con Ainhoa Ezeiza, profesora de la Universidad del País Vasco, me dijo algo que es muy esclarecedor de lo que debe ser la relación en un aprendizaje, y es que esta debe estar por encima de los contenidos, no se deben basar en roles, sino en intereses, entendiendo el disenso, y no el consenso, como fundamento ya que es el que da riqueza a las relaciones y al aprendizaje. Y es ahí, en las relaciones, donde radica la importancia de los vínculos de ayuda mutua entre equipos de trabajo, de persona a grupo y de grupo a persona. Pienso que siempre existirán personas que quieran innovar, hacer algo diferente, y creo que debe ser sobre una base fundamental, la persona.

 Continuamente escuchamos que los docentes debemos enseñar desde el cerebro del que aprende, ¿cuál es tu opinión al respecto ?

Asistimos en los últimos años a un mayor descubrimiento de algunas ramas que pueden ayudar al proceso de enseñanza-aprendizaje. La cuestión es, si estamos formando personas en todos los ámbitos, debemos prestar atención a todas esas estrategias que favorecen su aprendizaje, su curiosidad por aprender. Lo que, bajo mi punto de vista es esencial, es entender que cualquier tipo de imposición, obligación, va contra esa necesidad natural de aprender, porque aprender es un impulso libre.

 Es cierto que cada vez hay más recursos tecnológicos en el ámbito educativo, y sin embargo los resultados académicos no son del todo buenos, ¿por qué crees que esto sigue sucediendo?

Esta situación está generando diferentes discusiones en el ámbito educativo. Soy partidario de la utilización de esos recursos tecnológicos, la explicación es que están y van con ellos, podemos ser más eficientes en nuestra labor, tanto el maestro como el alumno, y puede proporcionar una motivación extra para el que aprende. Ahora bien, dejar todo el peso en los recursos tecnológicos sería para mi una gran equivocación, es complicado cultivar primero toda esa información tecnológica si dejamos a un lado un aspecto básico interno de la persona, el sentir, la capacidad de observar, el centro esencial de la inteligencia, por llamarlo así, es la sensibilidad. Por otra parte hay quienes defienden también esa motivación extra hacia el alumnado para la consecución de aprendizajes, pero ante esto la idea es, no buscar lo extrínseco, sino llegar a inculcar una motivación intrínseca, que salga del alumnado el deseo de aprender, y es ahí donde nuestra labor es importante, ¿qué puedo hacer para que el alumnado tenga ese interés hacia lo que yo quiero que aprendan? Si diéramos un paso más esa motivación, esas ganas de aprender no solo serían para uno mismo, sino que repercutiera en los demás, en el beneficio común. También decir que los avances tecnológicos han sido y van a ser herramientas imprescindibles en áreas como la diversidad por ejemplo en sistemas de comunicación y otros aspectos.

 ¿Cómo sería en tu opinión, el maestro ideal y el contexto educativo innovador ideal?

Todo estaría relacionado con crear un clima adecuado que le permita desarrollarse como un ser humano completo. Libertad, orden, naturaleza, ser humano, relaciones, aprendizaje, atención, diversidad, serían las claves de un contexto educativo ideal.

Dedicas tu vida a ‘escuchar a los niños’, ¿cuáles son las cosas más interesantes que has aprendido de ellos?

Ahí deberíamos estar de acuerdo todos los que nos dedicamos a la enseñanza, y es la espontaneidad de los niños y las niñas. Una de las principales características que debe tener un docente es el de escuchar al grupo, sus curiosidades, sus intereses, y en la medida que podamos, dar respuesta a cada uno de ellos. Es esa espontaneidad, riqueza natural y personal que no está todavía mediatizada por la sociedad y el entorno que le rodea, lo que hace que cada momento que estás en un aula puede ser un instante de aprendizaje propio.

 Además del sistema tradicional de enseñanza pública, hay numerosas escuelas privadas que proponen otros métodos de enseñanza alternativa (Kumon, Montessori, Waldorf, Doman…), ¿qué opinas de ellos?

Cada uno de los métodos que comentas aportan cosas interesantes a la enseñanza. Soy de la opinión que puedes aprender de cada uno de ellos, en mi caso conozco en profundidad algunos de los nombrados, y sin etiquetarme en alguno en concreto, puedes adoptar y adaptar algunas de las formas de trabajar, de atender, y eso te ofrece riqueza para tu labor en la formación de las personas que comparten un espacio contigo. Por mi forma de entender la educación o la enseñanza me inclino por un aprendizaje experiencial, vivo que aporte un plus al contenido concreto. 8.

Qué habilidades deberían evaluarse en los alumnos para saber si realmente están preparados para el mañana?

¿Realmente nos preguntamos qué es el mañana? ¿Qué van a necesitar para vivir en ese futuro próximo, o más lejano? En lo que todos estamos de acuerdo es que debe haber una base de aprendizaje común, y en ese instante, será primordial que mientras se produce ese aprendizaje sea el más cercano a la forma de vida de la sociedad en la que vivimos. Por medio de libros, proyectos, soy formador en aprendizaje basado en proyectos, discusiones, dilemas, ayudas, cooperación, debemos ayudarles a vivir en este mundo de una forma inteligente, y eso aborda diferentes aspectos, que descubran por si mismos y no estén semidormidos. Esa es mi labor, para mi principal, además de adaptarme a un curriculum establecido, no darles solo un montón de datos, sino tener la capacidad de mostrarles la vida en toda su amplitud, y tengan la confianza en pedir o preguntar.

Se escucha continuamente que para que haya aprendizaje es necesario un desafío que provoque en el alumno una necesidad de ‘querer conocer’. ¿Qué puede hacer la escuela y los padres para despertar en el alumno e hijo –ya desde bebé– esta necesidad, y que así llegue a la escuela motivado?

¿Hay algo más importante que crear un desafío y crear o generar el deseo de aprender? Se pueden ver ambos casos, tanto familiar como en la escuela de la diferencia de crear esa necesidad. Encontramos casos familiares, en el que los niños durante fines de semana o vacaciones hacen multitud de actividades, exploran, investigan, se acercan a lo desconocido, lo que les genera dudas y preguntas, todo es experiencial o vivencial, y disfrutan de cada momento, en el que, que nadie lo dude, están aprendiendo. Cuando estos niños acuden a la escuela, y desde casa están motivados, son activos, por desgracia en muchos casos se encuentran en situaciones que nada les sorprende, lo conocen de una forma más viva y por tanto les lleva a una fase de aburrimiento que conlleva un malestar en el aula. Ahí está la clave, el adulto debe hacer, y dejar hacer a los infantes, que la sorpresa se acerque a su vida, el imprevisto elimina la rutina y da riqueza.

 Si tuvieras que crear un “club educativo” ¿a quién invitarías? ¿ Cuál seria el lema que lo identificara?

Invitaría a todo el mundo, cualquier persona que me pueda enriquecer, o yo pueda ayudar a mejorar sus ideas o conocimientos sobre algo, no tienen por que ser del mismo ámbito profesional que el mío, porque todas las personas, sea cual sea el ámbito profesional pueden aportar mucho a la otra. ¿El lema?, no se me ocurre otro, pero podría ser algo así como “el conocimiento te hará libre”.

  • Twitter: @IOjaviM

 

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