Entrevistamos a Javier Macias Pinilla

javier maciasJavier Macias Pinilla, profesor de la Universidad Camilo José Cela de las asignaturas técnicas de Asesoramiento, Educación Física y su didáctica y Cuentos motores. Profesor del curso de Especialista Universitario en Inteligencias Múltiples y Aprendizaje cooperativo de la UCJC. Formador para docentes en Aprendizaje Cooperativo, Inteligencias Múltiples y ABP para la empresa Educa-Ando. Profesor colaborador del Programa de Educación Física inclusiva para la Iberoamérica de la UNIR (2015).

¿Si tuvieras que elegir un momento de tu vida profesional, con cuál te quedarías?

Ha habido muchos buenos momentos y espero que siga siendo así, pero si me tengo que quedar con uno me quedo seria con mi despedida del colegio en el que trabajaba y como muchos niños venían a pedirme que no me fuera. Nunca se es consciente de cómo es nuestro trabajo hasta que un niño no te lo muestra de verdad.

¿Qué es para ti la innovación educativa y todo el “boom “que está surgiendo?

Desde que llevo trabajando en educación, en todas las etapas por las que he pasado, me he dado cuenta que la innovación y todo el “boom” no es algo puntual, es no parar de confiar en que otra forma es posible, que no puedes estancarte y acomodarte y hay que salir de la zona de confort. Soy un convencido que esto no es algo pasajero sino que es el principio de algo, de algo muy bonito y muy esperanzador.

Continuamente escuchamos que los docentes debemos enseñar desde el cerebro del que aprende, ¿cuál es tu opinión al respecto ?

Tenemos que cambiar el chip y no excusarnos en que los niños “no aprenden”. Después de mucho leer y formarme cada vez estoy más convencido que “no se aprende cuando alguien quiere enseñar  sino cuando alguien quiere aprender” y para ello tiene que darse unas circunstancias optimas, entre ellas que dejemos de pensar tanto en lo que quiero enseñar y en lo que me pide la normativa y las leyes y pensar más en lo que quieren y como quieren aprender los niños. Cada día salen nuevas teorías, modelos y corrientes que justifican este trabajo y que nos dan pistas hacia donde debemos dirigirnos. Debemos dar un paso al frente los docentes y decir que esto no puede seguir así.

Es cierto que cada vez hay más recursos tecnológicos en el ámbito educativo, y sin embargo los resultados académicos no son del todo  buenos, ¿por qué crees que esto sigue sucediendo?

El problema no es que haya más o menos sino que se utilicen mejor o peor. Por desgracia recursos con unas grandes posibilidades han quedado relegados a meros proyectores de Youtube o han quedado guardados bajo llave en almacenes en los colegios. El secreto no es instaurar tablets en los centros si van a ser como libros de texto de papel.  El secreto está en la formación del profesorado, en una formación desde la base, desde las universidades. Un profesor formado es un valor seguro.

¿Cómo sería en tu opinión, el maestro ideal y el contexto educativo innovador ideal?

Para mí todo lo puedes reducir a una palabra: RESPETO. No es cuestión de maestros ideales ni contextos mágicos sino en respeto. Después de aprobar las oposiciones hace ya bastantes años y creer que hacia un trabajo maravilloso y que yo era el maestro ideal, me di cuenta que nada más lejos de la realidad. Ya desde pequeño me encantaba la educación y quería ser maestro, tenía vocación como todo el mundo dice que tenemos los maestros. Y sí que es así, esa vocación estaba, pero hay algo mucho más importante que es la ILUSION. Yo tengo esa vocación pero la ilusión iba desapareciendo poco a poco y hasta me llegue a convertir en algo “toxico”. Hasta que conocí a Eva Teba y me di cuenta que otra forma es posible, me resetee y empecé a cuestionarme todo mi trabajo y a eliminar todo aquello que no me valía, a pensar que todo lo que había hecho hasta ahora merecía una reflexión crítica y una valoración. De ahí llegue a la conclusión de que el maestro ideal es aquel que fundamenta su trabajo en el respeto, en la empatía, cuestiona y es capaz de hacer una autocrítica de su trabajo para la mejora,  y transmite esa ilusión tan necesaria y que la vocación es solo eso, vocación.

Te podría hablar de contextos maravillosos que he conocido en todos estos años, y todos tienen algo en común, el contexto innovador ideal es aquel que está abierto a todo, a aceptar la opinión de todos, a respetar todas esas opiniones por dispares que sean, cuando estemos dispuesto a eso estaremos sentando las bases para crear un clima ideal para innovar.

Dedicas tu vida a ‘escuchar a los niños’, ¿cuáles son las cosas más interesantes que has aprendido de ellos?

Desde que empecé a trabajar con niños hay una cosa que me ha fascinado de ellos, su naturalidad y su espontaneidad. Cuál ha sido el problema muchas veces, que solo escuchamos lo que queremos oír. Después de muchos años y ahora visto desde fuera aprendes que los niños son cajas de sorpresas y cada una tiene su envoltorio y su contenido y que lo que trabajas con uno puede que no te valga para otro.  Una de las frases que tengo en mi mesilla es “aprendí mucho de mis maestros, con mi amigos aprendí mucho mas, pero de mis alumnos aprendo más”. Y es una realidad, cuando asumamos que no solo estamos para enseñar y también estamos para aprender, las escuelas serán sitios diferentes y por suerte hay muchos sitios donde esto ya ha cambiado.

Además del sistema tradicional de enseñanza pública, hay numerosas escuelas privadas que proponen otros métodos de enseñanza alternativa (Kumon, Montessori, Waldorf, Doman…), ¿qué opinas de ellos?

Nunca me ha gustado diferenciar entre escuela pública y escuela privada, todos somos escuelas. En cuanto a los métodos todo tiene su lado positivo y su lado negativo. Desde que empecé a formarme en aprendizaje cooperativo, inteligencias múltiples, proyectos,… soy un enamorado de ello e intento coger todo aquello que es útil para mis clases, en el nivel que me encuentre, aunque es cierto que me decanto por métodos distintos a los planteados.

¿Qué habilidades deberían evaluarse en los alumnos para saber si realmente están preparados para el mañana?

Yo parto de la idea que no hay que preparar para el mañana sino para el hoy y que solo así conseguiremos niños que sepan desenvolverse con soltura en cualquier solución. Hay que ir paso a paso y poco a poco y no correr antes que andar. Siempre hablamos de viabilidad, realidad, funcionalidad… de los aprendizajes, ¿pero de verdad lo son? ¿ De verdad los planteamos para que sean así?

Aunque si tuviera que decidirme por algo, me quedo en que sean capaces de resolver problemas de manera eficaz en cualquier contexto que se les presente. Las competencias están muy bien, pero ¿las utilizamos bien? Creatividad, imaginación, ilusión, autonomía, democracia, emoción, parecen estar reñidos con las evaluaciones actuales y deberíamos incluirlas como elemento más. El ejemplo te lo pongo en las pruebas finales que se hacen en primaria, ¿de verdad se demuestra algo con eso?

Se escucha continuamente que para que haya aprendizaje es necesario un desafío que provoque en el alumno una necesidad de ‘querer conocer’. ¿Qué puede hacer la escuela y los padres para despertar en el alumno e hijo –ya desde bebé– esta necesidad, y que así llegue a la escuela motivado?

Pues sinceramente estamos una época donde no es fácil hablar de este tema. Creo que un principio bueno sería entablar unas relaciones equilibradas entre escuela y familia a partir del respeto que te hablaba antes. Es muy difícil encontrar caminos comunes si estamos continuamente en guerra unos con otros. Cuando nos demos cuentas que esto no es positivo para los niños y que hay que entablar lazos de respeto y trabajo conjunto daremos un gran paso hacia una escuela motivadora donde los niños quieran ir.

Hace poco estuve en un congreso y escuché una frase que me pareció magnifica “los niños deberían irse a la cama leyendo un libro y no viendo la televisión”. Hay que promover la lectura en familia, leer cuentos que tengan que imaginar escenarios y personajes, leer y construir aventuras en familia, que dibujen en casa y muestren sus ideas… Mas lectura y más arte en nuestras vidas. Como decía Picasso “todos los niños nacen artistas” el problema es que lo sigan siendo de mayor.

Si tuvieras que crear un “club educativo” ¿a quién invitarías? ¿ Cuál seria el lema que lo identificara?

Invitaría a todo aquel quiera participar, a todo el que quiera luchar por un cambio en la educación de verdad, en una educación inclusiva que no segregue y que no separe a las personas sino que las una, una educación que parta desde el respeto, que entienda que las personas estamos llenas de emociones y que no todos seguimos el camino de la misma forma.  En cuanto al lema es muy fácil, yo soy una persona que adora la vida en familia y desde que tuve a mi hijo el lema que ha regido mi vida es “rendirse no es una opción” y me quedo con este, hay que luchar por lo que crees y aunque el camino sea duro hay que levantarse y seguir adelante.

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  • Facebook:  JAVIER MACIAS PINILLA
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