Cultivando el Ego, ¿Quieres venir a mi cumple?

ego

Y de esta forma, hacemos un trueque entre juguetes por tiempo de diversión. Hemos creado una auténtica obra de teatro, para celebrar los cumpleaños de nuestros pequeños. Atrás quedaron tiempos en los que giraba todo, junto a unos amigos alrededor de una tarta y una piñata llena de chuches para compartir, en el salón de nuestra casa, bajo la atenta mirada de nuestros mayores.

Hoy en día, en las instalaciones de un gran Parque Infantil privado, colocamos elevado del suelo un trono, y con una corona en la cabeza, reciben a sus amigos colocados en  fila india, y le van entregando uno tras otro su regalo. Este es el gran momento de la ceremonia, una acción que se repite una y otra vez, “abrir y desempaquetar”. Se ha dado el caso, en el que durante más de 15 minutos, nuestros pequeños desenvuelven regalos de forma muchas veces desagradecidos, “queriendo más” y “buscando más”, como resultado de una sociedad adulta consumista, que empapa las raíces de la infancia con materialismo, ausentes de agradecimiento.

“Se trata de algo sobre nosotros mismos, como padres y madres, que buscamos nuestra necesidad como adultos de destacar y sentirnos importantes”.

¿Qué es lo que aprenden con ello? Les estamos enseñando que “sin un regalo no podemos acudir a un cumpleaños”, mercantilizando la diversión, entretenimiento y celebración del cumpleaños de nuestros pequeños. Es en nuestra época “moderna”, en la que las fiestas de cumpleaños, se convierten en lugares de segregación y discriminación. Realmente, ¿para qué les hacemos esto?, o es que quizás se trata de algo sobre nosotros mismos, como padres y madres, que buscamos que “su fiesta sea la mejor”, “la que todos recuerden”, escondiendo detrás de esta obra teatral, nuestra necesidad como adultos de destacar y sentirnos importantes.

Una infancia rodeada de abundancia, escasa en cultivar valores tan humildes y necesarios, como el agradecimiento, y el disfrutar de los momentos en compañía de los amigos, y no “en qué trae un amigo a mi fiesta”, fomenta emociones como la envidia y los celos entre los más peques, constantemente comparados por los adultos, aplican la misma fórmula entre ellos mismos.

Twitter: @marrero_eliecer

Facebook: @EliezerMarreroCorrea

Web: www.emociones.eu

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