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Musicoterapia para el desarrollo.

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Cuando empezó mi vida empezó mi carrera como musicoterapeuta.

Ante todo tengo que aclarar que es para mí ser musicoterapeuta y después os contaré cómo empezó todo.

La musicoterapia es una disciplina científica muy reconocida en el mundo entero por sus beneficios a nivel bio, psico, socio y espiritual. Aborda el ser entero de la persona y por esto se la define como holística. Además la musicoterapia entra dentro de las terapias o abordajes definidos como no verbales y también entra en las familias de las artes terapias.

En realidad es tan vasta su aplicación y tan poderoso el elemento de base que usa en su esencia, la música, que parece ser que cualquiera esté haciendo musicoterapia solo por el hecho de estar aplicando música o elementos musicales con un sujeto que de por si necesita terapia o mejor dicho que de alguna forma está incapacitado para el aprendizaje musical así como está concebido dentro de la enseñanza académica.

Así que para aclarar lo que es la musicoterapia me parece interesante una vez más reflexionar sobre lo que no lo es. Ante todo la musicoterapia es la materia del profesional de esta disciplina: el musicoterapeuta. Se dice musicoterapeuta a un profesional que ha cursado y acabado los estudios necesarios para ser tal, en España tal califica se resume en un master universitario de 60 créditos.

Bien, lo dicho, así que un maestro de educación especial usando instrumentos musicales no está haciendo musicoterapia; aunque los objetivos que persigue suelen ser terapéuticos, no posee las herramientas y la disposición necesaria para tal fin. Por disposición entiendo la de rehabilitar algunas de las áreas del sujeto con el cual se lleva a cabo la intervención y con el seguimiento especifico de un musicoterapeuta. Tampoco está realizando musicoterapia un músico en el hospital atendiendo a niños con cáncer o una matrona poniendo música clásica en el paritario de un hospital… cosa muy grata sin duda.

La música es nuestro patrimonio común y particular, no podemos pensarnos sin ella, pero hacer musicoterapia es llevar a cabo una intervención de inicio a fin con unos medios bien claros a disposición que son en este caso, las herramientas propias del musicoterapeuta. Si es verdad que cada musicoterapeuta interviene en el ámbito especifico en una forma que le es propia, pero siempre bien formado y dirigiendo su intervención.

Cada intervención en musicoterapia es única y pertenece al momento especifico y la relación especifica que se está manteniendo y desarrollando durante el proceso musicoterapéutico. Aun así en mi experiencia desde el 2006 con personas y sobretodo niñ@s con afectaciones neurológicas graves como la Parálisis Cerebral, el Trastorno del Espectro Autista, Daño Cerebral, Parálisis Braquial y algunas enfermedades raras y muy raras algunas, he encontrado una forma de intervenir a través de los instrumentos que resume todo mi aprendizaje previo y continuo en las diferentes áreas de mi interés. Por ejemplo he podido fusionar los conocimientos de la medicina oriental con los principios básicos de la neurociencia, siendo terapeuta Shiatsu desde muy joven y estudiando terapias de estimulación neurológica aplicadas a la educación especial.

FB_IMG_14684942714898406Así, con la experiencia he ido experimentando lo que funciona en las sesiones y averiguando el porqué. Un caso de recuperación de la Parálisis Braquial de forma total, algo que según los médicos especialista era imposible, me ha motivado a hacer una publicación cualitativa de mi trabajo en el texto actualizado que se llama “Musicoterapia para el Desarrollo’’ y que se encuentra fácilmente en Amazon.

El método si así lo puedo definir se basa sobre la estimulación neurológica con movimientos especifico con el uso de instrumentos musicales y otros objetos como pelotas y cochecitos…, durante un tiempo necesario para que se generen nuevas conexiones neuronales en las zonas cerebrales que se necesita estimular.

Es un claro ejemplo para mí de cómo la intuición y la práctica se mezclan para crear algo nuevo desde lo ya sabido en otras áreas científicas.

Realmente no he creado algo nuevo desde la nada y esto nunca pasa en realidad pero si pienso que he descubierto la forma de traer una rehabilitación fácil a los niños con muchas afectaciones neurológicas y sobre todo y esto distingue este método de otros es que lo hacemos de forma lúdica. Los niños o personas con las cuales se lleva a cabo la intervención siguen estando motivados en realizar los mismos ejercicios rehabilitadores una y otra vez porque no solo es nuera única relación terapéutica a sostenerlo sino que más allá del vínculo, son las mismas actividades a presentar una fuerte atracción en el tiempo. Pero no me refiero solo a una rehabilitación física como en el caso de usar un pandero por ejemplo para reforzar la musculatura de la pierna durante la fase de rehabilitación después de una rotura, sino que es previsto un entrenamiento más bien cerebral, lo que más me interesa a mí como musicoterapeuta es lo que está pasando dentro del cerebro de la persona.

Educar el cerebro a hacer las cosas de forma distinta y hacerlo en condición de no estrés, relajadamente, con alegría y desde una actitud de empoderamiento, esto es lo que enseño a los niños todos los días, que son perfectos pero que pueden superarse y que pueden hacerlo con el acompañamiento de mi amor y jugando.

Cuando yo nacía, y vuelvo ahora al principio para explicar porque al final me hice sin ni siquiera saberlo conscientemente, musicoterapeuta, cundo yo nacía mi hermano mayor vivía la primera de las operaciones que le hubieran mantenido escayolado en cama durante tres largos años. Fueron por coincidencia mis primeros tres años también de vida. Dicen que el aprendizaje temprano es lo más incisivo en la vida de una persona…pues el mío se vio influenciado por la presencia de la enfermedad de mi hermano y de un piano y una profesora que acudía a casa varias veces la semana. Así que como bebé que jugaba y gateaba y luego finalmente bailaba a las notas de los ensayos musicales de mi hermano al piano, ha sido como he aprendido esta comunicación sanadora no verbal a través de lo sonoro. Si algo se hacer muy bien en mi vida es esto y me alegra que mis experiencias y mis decisiones me hayan llevado a poder experimentar este tipo de relaciones todos los días y que esta sea también mi labor, mi forma de estar en la vida. Lo que ha llegado a mi como un regalo quise compartirlo con una publicación para que otras personas pudiesen también usarlo pero quiero detenerme sobre una cuestión fundamental, no cojan los ejercicios sabiendo que funcionan porque yo lo digo sino que por favor experimenten, los prueben, me contacten, porque juntos podemos crear algo magnifico y avanzar hacia este maravilloso camino que es poder ayudar a otro ser humano a vivir mejor, gracias gracias gracias desde mi corazón gracias.

Sabina Esposito es Musicoterapeuta.

GRUPO con Marta

¿Cuál es tu criterio?

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Hace unos días mi marido me hizo una pregunta que me hizo reflexionar. Mi hijo lleva una temporada (desde que empezó la guardería más o menos) en la que le cuesta dormir. Hace ya unos meses que se dormía solo y del tirón toda la noche. Ahora, el momento de irse a la cama se ha vuelto un poco más complicado: no quiere dormir, nos pide que nos quedemos con él en la habitación, se despierta varias veces, quiere venir a nuestra cama, etc… Hasta aquí, supongo que todo esto te sonará familiar si tienes niños.

Como es natural en estas situaciones “repentinas” no sabes muy bien qué hacer. Es cierto que en el pasado ya hubo otras ocasiones en las que Mateo tampoco quería dormir porque o bien estaba tan agotado que le costaba coger el sueño, pillaba una rabieta porque quería ver Peppa Pig o prefería estar de juerga que irse a la cama. Ante todas estas situaciones he actuado diferente, la verdad. Y hablándolo con mi marido (porque como todas las parejas a veces pensamos o actuamos distinto) él me preguntó: A ver Andrea, ¿cuál es tu criterio? Porque no entiendo muy bien qué se supone que se tiene que hacer si el niño no quiere dormir…

Ante esta pregunta me paré un instante a pensar: ¿cuál es mi criterio? Porque es cierto que ante el “mismo” hecho reacciono diferente. Y después de darle un par de vueltas encontré mi respuesta: MI CRITERIO ES ESCUCHAR, me dije para mí misma.

Esta pregunta me hizo darme cuenta de que vivimos en un mundo en el que esperamos una lista de instrucciones o una “receta” que nos diga en todo momento qué tenemos que hacer ante una determinada situación. Nos encantaría que alguien nos dijera “si tu hijo pega, haz A”, “ si tu hijo está enganchado a la Tablet haz B” y si “el niño no quiere dormir por las noches haz C”. Y esto, con los niños (y como con muchas otras cosas en la vida) no funciona. En mi opinión, no existe una “solución” que siempre funcione para cada tipo situación. Por lo tanto, mi criterio es ESCUCHAR qué necesita mi hijo en cada momento y observar PARA QUÉ está haciendo lo que está haciendo.

Por ejemplo: ¿Voy a actuar igual si escucho que mi hijo no quiere dormir porque quiere ver Peppa Pig o si no quiere dormir porque está viviendo un cambio difícil para él como empezar la guardería? Natrualmente, no. En el primer caso se trata de un “capricho” y le ayudaré a gestionar esa rabieta. En el segundo, lo que escucho que necesita (y a su manera me está pidiendo) es contacto físico debido a la separación que vive diariamente en la guardería.

Los niños muchas veces no te lo va a decir con palabras, tienes que estar atento y escuchar qué hay detrás de cada conducta. Sin dar por hecho nada. Sin pensar “yo ya sé que le pasa”. Sin esperar “recetas”. No las hay. Si agudizas el oído y abres tu mente, todo padre sabe escuchar qué necesita su hijo.

 

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Andrea Zambrano
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GRUPO con Marta

O recoges tus juguetes o ¡no vamos al parque!

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“O recoges tus juguetes o no vamos al parque”. Esto es lo que a bote pronto te suele salir cuando tu hijo se niega a recoger los juguetes que ha esparcido por todo el salón. Y os seré sincera, esto es lo que estuve a punto de soltarle yo a mi hijo (de 2 años) cuando una vez más (digamos que recoger no es lo suyo) se negó  a guardar los coches que había sacado de su caja.

Pues bien, os voy a contar lo que finalmente decidí hacer yo el otro día ante un episodio más de “no pienso recoger”.  Si algo tengo claro es que castigar, amenazar, gritar o enfadarse, no suele funcionar. Cuanto peor se siente el niño, menos dispuesto está a hacer lo que se supone que tiene que hacer. En otras palabras, cuanto más te metes en la actitud de “obligar/imponer” más control pierdes sobre la situación (y no estoy criticando estas actitudes en las cuales yo también caigo de vez en cuando, lo que digo  es que a mi no me funcionan).

Vaya por delante que ese día en cuestión tenía tiempo (hecho importante porque sin tiempo primamos el corto plazo y esto que os cuento no funciona). Lo que hice ante la negativa de Mateo a recoger (y ante el primer impulso de enfadarme y pensar “otra vez igual? O recoges o nos quedamos sin parque!) fue conectar con él y no entrar en el típico pulso de a ver quien puede más.

Esto es importante porque Mateo, en cuanto detecta una situación de este tipo, se pone nervioso y se cierra por completo a hacer lo que se le dice. Es más, si me apuras te diré que casi se pone a hacer lo contrario…. En fin, lo cogí y lo senté en mi regazo con tranquilidad. Él se puso a hacer circular un coche por mi cabeza como si fuera una carretera. Yo le “seguí el rollo” y elegí disfrutar de ese momento de juego con él. Eso me permitió conectar con él y abrir una vía de comunicación entre nosotros. Nuestra relación fluía y en consecuencia todo a nuestro alrededor también.

Una vez conectados (e insisto en que esto es lo más importante) , le dije: “Mateo, vamos a ir al parque y antes tenemos que recoger. Yo te ayudo”.  Jugando, me inventé una canción para recoger juntos y celebrábamos cada coche que se metía en su caja ¡Mateo lo hizo encantado! Y en 15 minutos lo teníamos todo recogido y lo mejor: ¡con nuestra relación intacta! Al día siguiente, pasó lo mismo pero esta vez tardamos menos en recoger. Y al siguiente, otro poco menos…así que ¡vamos consiguiendo forjar el hábito!

Hay que tener en cuenta que si tienes prisa, esto no funciona.  Y ciertamente NO se puede hacer siempre. Sin embargo, a menudo podemos encontrar momentos para conectar y reforzar la relación con nuestros hijos. Poner el foco en la solución  es mucho más efectivo que ponerlo en el problema.

Y acabo este post con una pequeña reflexión que me ronda estos días. Estamos ante un nuevo paradigma de todo: profesional, social, empresarial y como no, también educativo ¿Cómo lo sabemos? Porque lo que funcionaba antes, ahora ya no funciona ¿O no os habéis dado cuenta de que los niños reaccionan diferente a cómo lo hacíamos nosotros? Que necesitan cosas diferentes y dicen cosas que nos dejan con los ojos como platos…

Entonces, si lo antiguo no funciona a la hora de educar ¿qué hacemos a partir de ahora? Ahí está el bloqueo donde nos encontramos la mayoría de profesores, docentes, padres, etc… Así nace “AEIOU” un método basado en el nuevo paradigma educativo que  valora la conexión antes que la autoridad; pone el foco en la solución antes que en le problema; y considera a los niños personas completas y con sus propios recursos.

Andrea Zambrano

Equipo AEIOU

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Para cruzar la calle, ¡me das la mano y punto!

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Este domingo las calles de Barcelona estaban repletas de gente. En Sant Jordi hay tanto ambientazo que vale la pena salir a pasear. ¡Mi hijo se lo pasó en grande! Se paraba a ver las mesas con cuentos, hacía carreras con mamá, nos preguntaba sobre lo nuevo que veía, etc. Va a cumplir 3 años y hacer cosas solo es  “lo más” ahora mismo.

Eran momentos de relax y disfrute en familia. Y era así casi todo el rato, menos cuando llegábamos a un semáforo. Entonces, el conflicto estaba servido:

– Hijo, dame la mano para cruzar.

– No, yo quiero ir solo

– Si, podrás ir solo cuando lleguemos a la otra acera. Para cruzar, dame la mano por favor.

– ¡Que no! Yo quiero ir solo, ya soy mayor.

– Cruzar la calle solo todavía es peligroso y mamá no quiere que te hagas daño. Dame la mano y luego podrás volver a hacer carreras.

(no quiere, llora, patalea y se enfada…)

¿Te suenan estas situaciones? Imagino que sí…

¿Sabes cuántas veces le he repetido a mi hijo que para cruzar la calle me tiene que dar la mano? Exacto, ¡¡millones!! ¿Parece mentira que se lo tenga que volver a repetir y que se enfade cuando ya sabe lo que tiene que hacer, ¿verdad? Es fácil pensar: “me lo quiere poner difícil hoy”, “tiene ganas de que me enfade”, “¿por qué se pone así cada vez? no lo entiendo…”. En definitiva, es muy fácil tomárselo personal. Pero ¿sabes qué? Que NUNCA es personal. Si les entendemos, todo es mucho más fácil.

¿Para qué te cuento todo esto? Para hablar de límites. Para saber ponerlos con respeto. ¿Con respeto a qué? ¿O con respeto a quien? – quizás te preguntes. Con RESPETO A LAS NECESIDADES DE TU HIJO Y A LAS TUYAS PROPIAS.

Porque donde hay una necesidad, hay un límite.

¿Y sabes qué? Que los niños también tienen necesidades,  y no por ser pequeños sus necesidades son más pequeñas que las nuestras. Todas las necesidades son importantes y son dignas de ser escuchadas. Pero ¿cuántas veces las tenemos en cuenta? ¿Cuántas veces les decimos lo que queremos que hagan con el foco puesto únicamente en nosotros y en nuestra necesidad?

En la mayoría de ocasiones los límites o las normas se pueden co-crear con los hijos. Co-crear significa que ellos puedan expresar qué es importante para ellos y qué necesitan (para que se tenga en cuenta). Por ejemplo: yo como padre necesito que a las 21h esté en la cama. Siempre puedo preguntarle ¿qué necesitas tú para para cumplirlo? ¡Esa es la mejor manera de que colaboren en casa!

2016-LOGO-AEIOUY también hay otras veces, como esta que te he contado, en las que “me tienes que dar la mano para cruzar la calle (y punto)” en las que no se puede co-crear, PERO SÍ PUEDO ESCUCHAR LA NECESIDAD DE MI HIJO DE SER AUTÓNOMO. Y la puedo respetar, aunque decida que me tiene que dar la mano para cruzar. La respeto porque la veo y la escucho, y soy yo como madre quien decide qué hacer con eso. Y una vez más repito lo que decimos tantas y tantas veces en nuestros cursos: LO IMPORTANTE NO ES LO QUE HAGAS, SINO EL CÓMO LO HAGAS. Yo puedo decidir cruzar la calle de la mano “harta de que me hijo repita la misma escena semáforo tras semáforo y enfadándome cada vez que lo hace”. O puedo cruzar la calle de la mano entendiendo que él necesita sentirse autónomo. El “desde dónde” es clave. Aunque el resultado sea el mismo, el desde donde lo hago lo cambia todo. Porque es eso lo que va a tener un impacto en la relación con mi hijo.

La relación padre-hijo es jerárquica y son los padres los que deben marcar los límites, pero los límites son bi-direccionales. Es decir, no sólo hay que ver el límites como el “hasta dónde” puede llegar mi hijo, sino también “hasta dónde puedo llegar yo como padre”. Los límites son recíprocos ¿dónde está mi límite como padre? ¿en qué momento estoy pisando una necesidad de mi hijo? ¿en qué medida estoy invadiendo sus necesidades imponiendo las mías?

Cosas tan sutiles como darle de comer tu cuando él puede hacerlo, es invadir su espacio y su autonomía. No seguir sus ritmos y sus tiempos (tan diferentes de los nuestros) también es invadir su espacio. Si decidimos hacerlo, de acuerdo, pero seamos conscientes de ello.

Las límites deben ser pocos,  claros y respetuosos. Porque se trata de enseñar a los niños a RESPETAR (eso les servirá en la vida), NO A OBEDECER (esto solo les llevará a ser sumisos).  Por ello, necesitan entenderlos. Y muchas veces tendremos que repetirla, porque la educación es repetición. Lo que nos da la fuerza y al autoridad moral como padres no es el autoritarismo, sino la constancia.

Así que la próxima vez que tu hijo no te haga caso, en vez de tomártelo como algo personal pregúntante ¿qué necesidad hay que no estoy viendo? ¿qué decido hacer con ella?

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¿Qué hacer si tu alumno/a tiene TDAH?

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  • En un salón de clases por lo menos existen dos niños con TDAH.
  • Hasta el 50% de los niños diagnosticados requiere supervisión pedagógica, 30% de ellos repiten el año escolar.
  • Cerca de 30% de los niños con TDAH presenta trastorno de aprendizaje, dificultad en lectura y escritura.

México, 09 de mayo de 2017.- La estadística de salud mental indica que actualmente el  Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un padecimiento psiquiátrico que predomina en la población infantil a nivel mundial, lo que se traduce en un 6%  correspondiente a 2 millones de niños en edad escolar, considerando que de acuerdo al INEGI hay unos 32 millones de niños de entre 5 y 16 años de edad en México.

Si bien el comportamiento normal de los niños al crecer muestra actividad física constante, cuando el exceso de esa hiperactividad les representa dificultades en su comportamiento, en su relación con su entorno, muestran distracción y problemas para mantener la atención se puede sospechar que es TDAH.

Cuando el niño inicia la etapa escolar suele ser el momento donde se identifican claramente los síntomas de este padecimiento. En la escuela son frecuentes las quejas por rendimiento académico inadecuado, mal comportamiento, dificultad para relacionarse con sus compañeros, rotación constante de escuelas, entre otros aspectos.

En general, las investigaciones señalan que si se evalúa el desempeño de una persona con TDAH a la edad de 17 años, es probable que ya haya perdido un año escolar o que un 35% haya dejado la escuela (Barkley, Biderman). Esto se traduce a que por lo menos el 50% de pacientes con TDAH (M. Ruíz, 2012) requiere supervisión pedagógica que les apoye en las problemáticas de aprendizaje, lectura y escritura que presentan recurrentemente.

Por esto, Proyectodah te comparte 10 estrategias que puedes implementar si tienes un alumno con TDAH:

  1. Apóyate en el uso de herramientas visuales para la explicación de contenidos de tal forma que puedas centrar la atención del alumno.
  2. Evita las distracciones, aleja a tu alumno de la ventana o puerta, puedes sentarlo junto a los alumnos que llevan mejores calificaciones.
  3. Proporciona instrucciones breves y claras.
  4. Trabaja con el uso de la agenda de tal forma que diariamente anote las actividades que debe entregar al siguiente día. Esta herramienta ayudará a que sus padres monitoreen si tiene claros los conceptos que ha aprendido durante la clase.
  5. Toma en cuenta la opinión de tu alumno al momento de elegir actividades para el grupo, algunas temáticas que sean de su interés facilitarán que preste atención.
  6. Cerciórate de que tu alumno ha comprendido las instrucciones y sabe cómo realizar los ejercicios que le has indicado.
  7. Reenfoca su atención en clase haciendo contacto visual con él, mencionando su nombre en voz alta o acercándote a su lugar y colocando tu mano en su hombro mientras das instrucciones a todo el grupo.
  8. Mantenlo ocupado en clase: pídele que te ayude a repartir material, a borrar el pizarrón o a entregar recados a otros profesores.
  9. Brinda un rango de tiempo mayor para que termine las actividades, probablemente se demore más que a sus compañeros en finalizar.
  10. Reconoce su esfuerzo y felicítalo por los pequeños avances. Esto lo motivará a seguir esforzándose.

La peor batalla es contra la desinformación sobre este tema, usualmente los niños son etiquetados o rechazados debido a los profesores que no cuentan con las herramientas necesarias para implementar las adecuaciones curriculares que necesitan.

Por ello, Proyectodah capacita a los docentes para comprender que es el TDAH y sus principales dificultades desde una perspectiva científica y sistémica; asimismo les brinda estrategias de enseñanza para mejorar el rendimiento escolar de los alumnos, así como estrategias educativas y técnicas psicológicas para la aplicación eficaz de la disciplina inteligente en el aula.

Para más información visita: https://www.cerebrofeliz.org/escuela-incluidah.html

Twitter: @cerebrofeliz

Facebook: Proyectodah

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Las emociones, nuestra asignatura pendiente.

IMG-20170409-WA0017 - copiaEn la infancia se genera la base de nuestra predisposición futura para muchos aspectos de la vida. En ella aprendemos sobre nosotros por lo que dicen quienes nos rodean pero, ¿están preparadas estas personas para mostrarnos lo mejor de nosotros mismos?, ¿o tal vez reflejan en nuestra inocencia sus creencias, miedos y frustraciones?

También en la infancia aprendemos las normas de la sociedad, por medio de las experiencias que vivimos, principalmente en los colegios, ya que son la sede de nuestras primeras incursiones sociales, sin la acostumbrada protección de los padres; sin embargo, ¿las vivimos con la seguridad adecuada a nuestra edad o capacidad, a nuestra sensibilidad, a nuestros miedos o personalidad?, ¿o la rigidez del sistema educativo nos empuja, con la mejor de las intenciones, a experiencias sin control, donde muchas de las tentativas se convertirán en traumas que llevaremos de la mano durante años o como lastres de por vida?

Creo que es vital para nuestra salud emocional, mental y física, aprender de una manera positiva y respetuosa desde la más tierna infancia. Sin embargo, para que esto sea posible, es imprescindible ser guiados por padres y profesionales sensibles e integradores que sepan manejar sus propias emociones, y enseñen a sus hijos o alumnos a reconocerlas y aceptarlas en sí mismos; transmutándolas a positivo si es necesario; ya que son estas las promotoras de las actitudes de cualquier persona.

Desgraciadamente no siempre es así. O mejor dicho, casi nunca lo es, pues no todos los adultos saben reconocer sus emociones, especialmente cuando estas son negativas, ya que el aprendizaje emocional no ha formado parte de nuestras enseñanzas hasta ahora.

Los rígidos patrones educativos que heredamos de nuestros antecesores, a quienes les fueron trasmitidos con mucho más rigor, han logrado que las nuevas generaciones seamos demasiado permisivas a la hora de educar, por evitar aquel autoritarismo que sufrimos y que no nos convenció. Sin embargo, solo hemos puesto un parche a la educación de antaño, sin modificar ni profundizar en lo que ésta necesita para readaptarla a las nuevas generaciones, que nada tienen que ver con la nuestra, más sumisa e ignorante en muchos aspectos.

“Es imprescindible ser guiados por padres y profesionales sensibles e integradores que sepan manejar sus propias emociones”.

Cada día y con más frecuencia, hay denuncias de padres o profesores a quienes maltratan sus propios alumnos o hijos que, sometidos al antiguo autoritarismo, encuentran el peor camino a su desahogo maltratando al prójimo, o, consentidos en exceso, actúan como auténticos tiranos. 

Creo que nuestro sistema educativo necesita una profunda y urgente revisión y reorganización de valores, pues parece hacer aguas por demasiados sitios. No solo por la agresividad que hay en algunos hogares, o la que se genera en los colegios, llevando a algunos alumnos a encontrar, en el suicidio, la única salida a la presión o acoso de otros compañeros, como hemos escuchado en algunas trágicas noticias. O donde, cuchillo en mano, algún chico ha tratado de agredir a sus iguales o profesores.

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¿Qué estamos haciendo mal?

Hemos diluido tanto el autoritarismo que ni siquiera nos queda autoridad para educar. Nos resistimos a ella porque pensamos que es tan negativa como lo fue el autoritarismo, —o sigue siendo en algunas personas o lugares,— sin embargo poner límites a nuestros hijos o alumnos, tengan o no TEA, no es negativo sino necesario y sano para su equilibrio mental, emocional y psicológico. Algo que nunca conseguirá el autoritarismo, pues este es rígido, humilla y genera problemas de todo tipo, especialmente emocionales, en la persona que lo sufre. La autoridad que necesitan las nuevas generaciones, tengan o no TEA, es otra cosa. Es adaptable pero firme. Va acompañada de la calma y el respeto a las emociones a quien va dirigida, mientras mantiene su facultad. Una actitud que tal vez precise formación por nuestra parte.

Las personas o niños con Asperger o TEA suelen ser un blanco demasiado fácil ante esta perspectiva, sufriendo, muchas veces en silencio, todo tipo de vejaciones o soportando la mala praxis que reciben, —bien desde el hogar, con padres que no comprenden sus características, desde los colegios, con profesores que también ignoran cómo ayudarles, o lo que es peor, soportando las agresiones de compañeros descomedidos que buscan divertirse a costa del más débil—lo que produce en los chicos con TEA una serie de reacciones sociales que vemos como extrañas o inadecuadas muchas veces, por la dificultad que tienen para dosificar y expresar sus emociones; cuyo motivo no alcanzamos a descubrir, ya que solo nos centramos en la situación externa y no en lo que la provoca.

“Hemos diluido tanto el autoritarismo que ni siquiera nos queda autoridad para educar”.

Ir probando fórmulas neurotípicas con nuestros niños con TEA, suele complicar las cosas. Desafortunadamente lo experimenté durante años. Ni todo mi amor de madre, sin los conocimientos y comprensión hacia las características y la metodología que precisaba mi hijo, fue suficiente para ayudarle.

Por la complejidad que encierra la interacción entre nuestras distintas características y por la rigidez mental que caracteriza a las personas con TEA, es preciso aprender todo cuanto este trastorno necesite y observar qué incomprensión o emoción puede estar motivando la actitud del niño/a o chico/a que tengamos a  nuestro cargo, incluso antes de tratar de corregirla; o de lo contrario, volverá a surgir de manera distinta o en contextos diferentes, dificultándonos su solución.

Aprender a comunicarnos con ellos de forma apropiada es urgente, pues los problemas crecen junto con el temperamento de los chicos/as complicando la convivencia, especialmente en el hogar, por lo que requieren no solo de la metodología adecuada, también del conocimiento de su personalidad, que será diferente en cada niño, y de que aprendamos a utilizar esa nueva autoridad tan necesaria, con un importante extra de paciencia.

Estoy convencida de que, para equilibrar todos estos puntos, es ineludible desarrollar una asignatura que tiene pendiente la sociedad, y cuyo contenido son las emociones y lo que estas provocan en nuestra vida y entorno para que, a partir de descubrirlas y aceptarlas, aprendamos a canalizar toda su energía de manera constructiva.

Lejos de pensar en esto, parecemos empecinados en que los niños no solo adquieran los conocimientos académicos básicos y adecuados a sus crecientes necesidades, sino otros más complicados que es posible que no requieran nunca.

A mis cincuenta y tres años jamás he necesitado hacer una raíz cuadrada, y dudo que lo precise algún día. Ni yo, ni la mayor parte de personas que conozco, pero es que aunque me urgiera hacerla ¡no recordaría la forma de conseguirlo! Teniendo que recurrir a la tecnología. Lo que ocurre con más de una de aquellas enseñanzas que debíamos asimilar y que en estos tiempos también han de aprender las nuevas generaciones.

Lo que sí recuerdo, y con un entrañable cariño, fueron unos cursillos de convivencia que realicé cuando tenía trece años y que, a pesar de la complicada edad en la que me encontraba, y del poco tiempo que duraron, lograron dejar una importante huella en mi interior. En ellos nos enseñaban a convivir con los compañeros, a escuchar, a perdonar, a compartir, a colaborar, a disfrutar de nuestra propia compañía y la de los demás etc. Enseñanzas que iban directas a nuestro sentir más elevado y que son tan útiles que nunca quedarán obsoletas u olvidadas, porque entran directamente en el corazón, enriqueciendo nuestros días, dando valor y calidad a nuestras vidas y extendiéndose a las personas que nos rodean. Si el colegio fuese como aquella experiencia, no me cabe duda de que nuestros hijos y alumnos, aprenderían una maravillosa asignatura, que lograría cambiar muchas cosas en la sociedad.

Aurora Garrigós

En definitiva, damos mucha importancia a un contenido intelectual que pocos años después, casi habremos olvidado, quedándonos solo con lo básico, práctico y necesario, mientras hacemos caso omiso a lo que provoca las vicisitudes de esta loca sociedad y que no son otra cosa que nuestros desconocidos e internos conflictos emocionales.

Para que la vida fluya con armonía, es necesario humanizar las enseñanzas y buscar como objetivo que cada niño conozca sus emociones y aprenda a canalizarlas de la mejor de las maneras. Que disfrute de lo que hace y  lo comparta para seguir creciendo.

En el caso de los niños y, por supuesto, cuando hablo de niños o chicos siempre incluyo a los que tienen TEA, sería maravilloso que pudieran aprender jugando y en un ambiente mucho más distendido y personalizado, respetando al prójimo y a sí mismos. De esto dependerá la felicidad de su futuro, que se extenderá a su entorno de igual manera que lo hace su desventura.

¿Queremos una generación de niños felices o una generación de niños llenos de una información que la mayoría nunca utilizará?

Todos sabemos que las adversidades son grandes maestras en nuestras vidas, aunque esos aprendizajes, muchas veces, vayan acompañados del dolor, rabia  o rencor, que sin duda terminarán por modificar nuestro natural comportamiento.

¿De verdad es necesario que los niños aprendan a base de pasarlo mal, mientras hacemos caso omiso a sus sentimientos y verdaderas necesidades?

Las relaciones nos nutren, la práctica en los juegos colectivos, supervisados por adultos competentes en los colegios, se convierten en verdaderas materias sociales con las que trabajar. A través de los juegos se aprenden ¡tantas cosas! Entonces, ¿por qué no pasar directamente a la acción y empezar a aprender jugando?, aunque eso conlleve readaptar el sistema a las inagotables ganas de vivir y disfrutar innatas en cualquier infancia. Una necesidad que desgraciadamente hemos olvidado los adultos y de la que tanto podemos volver a aprender.

En el año 2015 tuve la oportunidad de aprender jugando. Por primera vez, y gracias a mi vinculación con el teatro, fui profesora de esta disciplina artística e integradora en un colegio de primaria, con niños de ocho a once años, uno de ellos con rasgos leves de Asperger y otra de las niñas con muestras de hiperactividad. Fue complicado al principio acoplar todas aquellas circunstancias y unificarlas de manera armoniosa, pues tendían a generar conflictos con el resto de compañeros. La complicación se acrecentó  en las primeras clases en las que yo solo era una persona adulta dando una serie de pautas a unos niños.

En aquel taller, pude experimentar algunas de las dificultades con las que tropiezan los profesores en su quehacer diario con los niños. Lo que aumentó, más si cabe, mi respeto y admiración hacia su profesión; pues no hay nada como ponerse en la piel de una persona, para empatizar realmente con ella.

Algunas semanas después, advertí que los niños no eran los únicos que aprendían en aquel curso, ¡yo también! La inocencia y energía arrolladora que desprende la infancia, logró zarandear con fuerza a mi niña interior hasta despertarla. A partir de aquel momento, me divertí como hacía décadas que no lo hacía y todo comenzó a fluir. Fue una experiencia tremendamente grata y revitalizadora por la que siempre estaré agradecida. Mis queridos niños de teatro me reconectaron de nuevo con aquella esencia perdida. Esa chispa que tiende a apagarse en nuestro interior cuando crecemos, y que no es otra que el entusiasmo de vivir, de hacer las cosas por el puro placer de hacerlas y de divertirse como máxima prioridad. En aquellas lecciones me olvidaba de las responsabilidades, de las preocupaciones y, asombrosamente, ¡jugaba como una niña de ocho años! Aprendimos muchas cosas, todos, principalmente a convivir, a respetar nuestras diferencias, a valorarlas y a lograr crear un grupo unido, ¡y lo aprendimos jugando!, lo pasamos genial. Fue realmente emocionante volver a conectar con todo eso.

Fue en aquel taller de teatro, donde descubrí de que los niños tienen el don de reconectarnos con nuestra esencia, si nos abrimos a esa posibilidad.

Las personas que trabajan con niños y creen que son ellos los únicos maestros, mantienen su esencia dormida y ni siquiera se dan cuenta. Cualquier interacción siempre nutre en ambos sentidos. Si no es así, habría que hacérselo mirar. ..

Mi hijo ha sido y es mi gran maestro, la persona que más me ha enseñado en esta vida. Tiene una enorme capacidad para empujarme al abismo de mis emociones más oscuras, donde no me queda otra que reconocerlas y aceptarlas, si quiero salir de ellas. Con ello ha logrado que cada día sea más coherente con mis sentimientos, mientras sigo aprendiendo a tomarme las adversidades de una manera más relajada.

No es fácil, nunca lo fue, especialmente por la gran resistencia que inconscientemente ejercía ante aquellas enseñanzas. Pues se suponía que, por ser madre, era yo quien debía enseñarle a él. Sin embargo, su actitud me encaminaba hacia dos únicas direcciones, hacia arriba o hacia abajo, y aunque subir requiere más esfuerzo que bajar, significaba ascender hacia la pequeña luz que parecía adivinarse al final del oscuro túnel por el que transitaba nuestra vida. A día de hoy, estoy segura de haber aprendido mucho más de mi hijo, de lo que él aprenderá de mí jamás.

Nuestros niños con TEA, por sus circunstancias, son grandes expertos en capacitarnos para una vida más humana, donde las emociones juegan un importante papel,  prestémonos a aprender de ellos y entendamos, de una vez y para siempre, que su sistema emocional es exactamente igual al nuestro. Y, ante todo, nunca olvidemos ¡que son niños!

En los cursos online personalizados de historias sociales, que llevo realizando desde hace casi tres años en la plataforma online, www.infosal.es, u otros a nivel presencial, observo que tendemos a olvidarlo; centrándonos, en una intervención más autoritaria, que trata de guiarles no solo hacia lo que han de hacer, sino también hacia lo que han de sentir en determinadas situaciones, pasando por encima de sus propias emociones. Esto es un error que yo misma cometí durante años, y en los inicios en los que empecé a trabajar con mi hijo Ian, a través de los guiones sociales que descubrió Carol Gray en 1991.

Ahora, años después de empezar nuestro camino por la senda del síndrome de Asperger, he aprendido que es vital reparar primero en el niño que es, en sus necesidades emocionales,— aunque no se hagan visibles a nuestros ojos, por no observarlas en sus gestos de la misma manera que las veríamos en cualquier otro niño— abriéndonos a esa posibilidad, para descubrir todo un mundo emocional en ebullición que requiere con urgencia encontrar una vía de expresión más afín y adecuada a la sociedad. Sus actos, al igual que los nuestros, están movidos por la incomprensión y las emociones. Y la infancia también provee a los niños con TEA de las mismas ganas de jugar que al resto.

“Seamos valientes, rompamos moldes y hagamos algo nuevo y diferente que les ayude a vivir con alegría”.

No poder acceder a ese lenguaje universal que es el corporal, consigue confundirnos y nos impide ver con facilidad qué hay tras las conductas inadecuadas que nos muestran. Posiblemente, sea esta la causa de que durante años se pensara que las personas con TEA  no tenían capacidad de sentir. Pero nada más lejos de la realidad.

Jugar es algo fácil. Mientras jugamos surgen emociones positivas y sus contrarias con las que poder trabajar mientras nos divertimos, restando drama a las situaciones complicadas de la vida. Sin embargo, lejos de desarrollar esto, terminamos olvidando el placer de jugar cuando crecemos. Porque la edad adulta es la de las preocupaciones y responsabilidades agobiantes… y así nos va. No nos damos cuenta de que nos agobiamos y preocupamos justamente porque hemos dejado de jugar.

Jugar nos libera del estrés, jugar nos conecta con la gente, jugar nos provoca alegría, jugar nos hace la vida más fácil, jugar nos vitaliza, jugar…  nos aporta un sinfín de cosas más.

Hagamos ese cambio que requieren las nuevas generaciones, ¡nos lo están pidiendo a gritos! Volvamos a ser niños para poder ver con claridad sus necesidades. Hagamos un hueco en nuestras estresantes agendas para pasar un buen rato con ellos y hacer las cosas por el puro placer de hacerlas. Busquemos asignaturas divertidas y activas en los colegios para infundir valores a los niños. Nunca ha habido tantas posibilidades y facilidades para lograrlo como las que tenemos ahora.

Desarrollemos el juego y esa asignatura pendiente sobre nuestras emociones y lo que éstas son capaces de producir a nuestro alrededor, si no aprendemos a canalizarlas. Hagamos que se conviertan en el pilar de las enseñanzas diarias de los niños, en los colegios y en los hogares. La felicidad de las nuevas generaciones depende de ello. No cerremos los ojos y los oídos al grito de sus necesidades por preservar una tradición. Seamos valientes, rompamos moldes y hagamos algo nuevo y diferente que les ayude a vivir con alegría. Creemos un ambicioso proyecto, positivo y divertido que les ayude a crecer también por dentro. Porque es ahora, cuando estamos decidiendo el futuro y la felicidad de nuestros hijos y alumnos. Depende de lo que nosotros hagamos ahora. ¿Qué hacemos entonces? ¿Subimos, aunque esto requiera un mayor esfuerzo o bajamos, manteniéndonos en esta caótica sociedad? Solo tenemos dos direcciones y está en nuestras manos escoger la mejor.

Aurora Garrigós escribe en ayudandoamihijoacomprenderelmundo.blogspot.com.es

Facebook: @auroragarrigós

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III CONGRESO EUROPEO FLIPPED CLASSROOM.

Consejería de Educación y Fundación BIAS , organizaron el III Congreso Europeo Flipped Classroom y MIAC estuvo allí.

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Madrid acogió los días 21, 22 y 23 de Abril de 2017, el mayor evento europeo en innovación educativa. El paradigma en los centros de enseñanza está cambiando. Los viejos modelos ya no tienen cabida. Los alumnos del Siglo XXI trabajarán en profesiones que todavía no conocemos. Es por ello que eventos de difusión como la iniciativa de este congreso posiciona de nuevo a Madrid, como la comunidad autónoma más puntera.

Parte de nuestro equipo tuvo la oportunidad de hablar con la presidenta de la Fundación Bias, Sofía Temprano. Ella nos explicó su principal compromiso es la creación y desarrollo de programas de innovación y transformación en centros educativos. Entre sus objetivos principales está el asesoramiento en proyectos, ejecución de planes de trabajo y proyectos I+D+I, investigación y creación de material educativo.

También hablamos con el Dr. Raúl Santiago del departamento de innovación de la Universidad de la Rioja. Nos iluminó sobre las grandes ventajas que tiene el uso de la metodología Flipped Classroom en nuestras aulas y nos contestó a una pregunta sobre educación inclusiva que también tuvo respuesta por parte de Jon Bergmann (Mejor profesor de matemáticas y química en EE.UU). Compartimos con vosotros un breve extracto de las entrevistas realizadas:

La mayor atracción del Congreso fue el sábado día 21 en el que se realizó una mesa de expertos en la que las grandes firmas tecnológicas mundiales y los principales prescriptores educativos dieron su visión del panorama educativo actual. Entre otros temas hablaron del impacto que genera en nuestro alumnado; de sus ventajas o desventajas; a los flippers principiantes nos aconsejaron cómo evitar los fallos; nos dieron estrategias para difundir e implantar FLIPPED CLASSROOM a nivel de centro; y, nos ofrecieron los pasos para extenderla a todos los niveles.

En definitiva, un escaparate activo de la realidad de las aulas ya no sólo de la comunidad de Madrid, sino también de toda España. Prueba de ello son las más de 90 experiencias presentadas por los centros, los más de 500 Congresistas de toda España, Europa y Sudamérica que se darán cita esos días para analizar el porvenir de la educación.

Como exclusiva al equipo MIAC, Jon Bergmann nos informó sobre el lanzamiento en muy pocas semanas del Flipped Learning Certification en español.

www.flippedclassroom.es

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Francisco Mora es nombrado “Honoris Causa” por la Universidad Siglo 21 de Córdoba (Argentina).

IMAGEN FRANCISCO MORADesde MIAC queremos dar la enhorabuena a Francisco Mora, doctor en Medicina por la Universidad de Granada y en Neurociencias por Universidad de Oxford, por su nombramiento Honoris Causa por la Universidad Siglo 21 de Córdoba (Argentina). La rectora de dicha universidad lo justifica así:

“Consideramos que usted, Doctor Francisco Mora, a lo largo de su vida profesional, se ha convertido en un líder internacional en el campo del desarrollo educativo, un revolucionario de la creatividad e innovador en la enseñanza. Nos ha inspirado su percepción de la educación actual, en la búsqueda de la creatividad, la imaginación, la diversidad y el talento de los estudiantes. Es por su valiosa investigación y su vasta contribución académica, que sería un honor para nuestra Universidad otorgar este título honorífico. Ya que estamos firmemente convencidos de que al reconocer los valores, reconocemos nuestra propia identidad como institución”.

 

Francisco Mora es doctor en Medicina por la Universidad de Granada y en Neurociencias por Universidad de Oxford, catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y de Fisiología Molecular y Biofísica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos. Ha escrito más de cuatrocientos trabajos y comunicaciones científicas en el campo de la neurobiología y cincuenta libros, entre ellos, el Diccionario de neurociencia y Neurocultura.

Formará  parte del cuadro de honor de esta Universidad junto con (entre otros nombres destacados internacionalmente):

• Sr. Vargas Llosa (Escritor y Político).

• Arquitecto César Pelli (Arquitecto de renombre mundial).

• Julio María Sanguinetti (Abogado, Historiador, Periodista y Político, ex Presidente de Uruguay).

• Sebastián Piñera (Ingeniero Comercial, Ex Presidente de Chile).

• Fernando Henrique Cardoso (Sociólogo, Político, Científico Político y Filósofo, ex Presidente de Brasil).

• Julio Boca (bailarín, coreógrafo y director artístico de Ballet Argentino).

• Jimmy Wales (Empresario, cofundador y promotor de Wikipedia).

• Ricardo Lorenzetti (Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales, ex Ministro y Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Argentina).

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¿Son todas las materias igual de importantes en la escuela?

Matemáticas, lengua, música, plástica, Educación Física…todas están dentro del curriculum de distintas etapas educativas pero…¿Reciben el mismo tratamiento?. En este post os comentaré mi opinión sobre ellas.

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Si las materias se manifestasen, se cederían el paso entre ellas

Las asignaturas en los centros educativos no debieran entender de jerarquía

Cuántas veces he escuchado que las matemáticas y la lengua son las asignaturas más importantes y necesitan un mayor número de horas, pero por otra parte, esas mismas veces he hablado de la necesidad de aumentar el número de horas de Educación Física, plástica, música o lengua extranjera.

No es mi intención establecer un ranking de las materias más importantes, pues para mí todas lo son, e incluso otras que no existen en el curriculum educativo y que deberían incorporarse, pero esto ya sería un tema para escribir otro post.

Las materias no entienden de jerarquía, son simplemente un medio para clasificar los conocimientos que se imparten en el aula. Desde ese punto de vista, todo conocimiento es de gran interés.

Puede existir debate en cuáles mejoran el desarrollo físico, psíquico, afectivo-emocional y social del alumnado

1489699286Quizá genere más debate qué materias son más importantes para que los niños sobrevivan en el futuro mundo adulto. En ese caso, tendríamos que analizar cuáles son las que afectan al desarrollo integral de la persona, cuáles trabajan la parte emocional, física, psíquica, social y afectiva, pues estas 4 esferas son las que forman a las personas, y las que toman parte en sus problemas, sus inquietudes, sus  profesiones e intereses.

En este caso, no sólo tendríamos que analizar el contenido de las materias sino también la metodología utilizada, el docente que la imparte, o el sistema de evaluación empleado.

 

Los últimos estudios sobre neuroeducación, la revolución de la escuela, apuntan a que el ejercicio físico bien dirigido puede mejorar todas estas esferas. En las clases de Educación Física se generan situaciones de convivencia, de respeto, de aceptación de las normas, de cooperación y cohesión grupal, se generan sentimientos y emociones, se trabajan conductas, valores, actitudes, se experimenta en el espacio, en el tiempo, con compañeros y adversarios, con diversos tipos de móviles, en definitiva, los niños mejoran todo su espectro cerebral. ¿Se puede conseguir estos beneficios en otras materias? Sí, pero habría que darles otro enfoque, un cambio grande en cuanto a la metodología, pero siendo conscientes que nos faltaría la parte física por trabajar. Sin embargo, si que sería factible la parte emocional, afectiva, social y psíquica, pero no como se están impartiendo actualmente muchas materias en numerosos centros educativos. Habría que intensificar la gamificación en el aula, utilizar metodologías innovadoras, que el alumnado se sienta partícipe en clase, útil y necesario para el crecimiento y enriquecimiento del grupo.

Un niño obtiene un 10 en matemáticas y es un genio, obtiene un 10 en Educación Física y no es un genio pero es un gran deportista

1489699745Un 10 no tiene el mismo valor para muchas familias, todo depende en qué materia obtenga el hijo esta calificación.

Estamos obsesionándonos mucho por las calificaciones, me entristece ver cómo muchas familias presumen en redes sociales de las notas de sus hijos cuando son buenas, y cuando no son tan buenas no les sacan fotos.

Hay genios que pueden tener calificaciones muy bajas, sí, porque un genio no sólo es quien es capaz de memorizar muchos datos, escupirlos el día del examen y olvidarlos 3 días más tarde. Un niño genio es un niño que es proactivo, que tiene creatividad, ingenio, imaginación, que goza de grandes valores, ayuda a los demás, lleva un estilo de vida saludable, no genera problemas en el centro educativo, se esfuerza cuando no consigue alcanzar un reto,  apoya al profesorado, disfruta de las clases, lee mucho…. Y esto no se puede calificar en el actual sistema educativo, es más, se ignora en muchas ocasiones a estos niños, incluso alguno, suspende alguna materia por no seguir el sistema que reina en la sociedad educativa actual y provocándole una baja autoestima y falta de confianza en sí mismo. Porque un 4 o un suspenso duele mucho en los niños genios, les hunde totalmente, y especialmente si luego llega a casa y la familia se enfada y empieza a nombrarle y compararlo con las notas de sus compañeros.

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Tenemos que replantearnos si es necesaria esa gran ingesta de datos en edad escolar, porque si en nuestro cerebro quedase grabada toda esa información pues sería interesante seguir con este sistema, pero si nuestro cerebro olvida, entonces ya no es tan interesante. Podemos equipararlo a la ingesta de comida en una boda, cuántos de vosotros os sentís bien horas después de comer 5 platos de comida durante 3 o más horas.

No voy a generalizar, pero seguramente mucha gente sabía hacer derivadas, integrales, trigonometría, conocía el nombre de muchísimas obras de importantes escritores, las ciudades por donde pasaban muchos ríos de España, las capitales de muchísimos países, la altitud de las principales montañas de España, etc. y a día de hoy no se acuerdan de casi nada, ni tan siquiera realizar una división con números decimales.

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Concienciar a los futuros maestros es muy importante

En ocasiones en clase me detengo a reflexionar con mi alumnado universitario, futuros docentes de Educación Infantil y Primaria, si la escuela actual es la adecuada, si hemos evolucionado desde la década de los 90 y de cómo será la escuela dentro de 20 años. Después de un debate, somos incapaces de pensar en un cambio real, somos optimistas y nos imaginamos una escuela diferente, pero somos realistas y sabemos que no cambiará mucho respecto a lo que tenemos actualmente. Entonces es cuando les insisto en que no esperen a realizar los cambios cuando el gobierno lo inste, porque puede pasar mucho tiempo para eso, y les invito a que empiecen los cambios en sus aulas, con su alumnado futuro. Esas pequeñas iniciativas individuales se irán expandiendo por todo el territorio y el día menos pensado estaremos ya ante una nueva escuela, es ahí cuando el gobierno cambiará el curriculum.

Llegados a este punto os lanzo la siguiente cuestión ¿Es necesario y recomendable calificar numéricamente a nuestro alumnado? ¿Es necesaria esa ingesta de datos? ¿Es posible una docencia individualizada con 25-30 alumnos por aula? ¿Están los centros educativos construidos y preparados para una gran reforma educativa? ¿Están los profesores preparados para afrontar los cambios educativos hacia un nuevo modelo de escuela?…

Prof. Dr. D. / PhD. Víctor Arufe Giráldez

Editor Jefe Sportis Revista Técnico Científica del Deporte Escolar, Educación Física y Psicomotricidad
Editor in Chief Sportis Scientific Technical Journal of School Sport, Physical Education and Psychomotricity
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9 beneficios para que animes a tus hijos o alumnado a tener un blog

Un blog puede ser un muro de lamentaciones, un proyecto abandonado o convertirse en un escenario ideal para fomentar determinados aprendizajes en los adolescentes y jóvenes universitarios. Te muestro algunos de los muchos beneficios de tener un blog.

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Te regalo un blog con la condición de que lo cuides y mimes

Podría ser un buen regalo de unos padres a su hijo adolescente o estudiante universitario. Tener un blog es una actividad muy sana y que puede desarrollar diferentes esferas de aprendizaje. Sin embargo, creo que se puede incrementar el número de padres que regalen a sus hijos un blog o que les motiven para que emprendan un proyecto de estas características. También deberían los docentes de fomentar el uso de blogs entre su alumnado de secundaria, bachiller, Formación Profesional y universidad.

Incorporemos este obsequio en la lista de regalos para los adolescentes y jóvenes universitarios. Tener un blog no supone un gran desembolso económico, hay plataformas gratuitas donde puedes registrar tu blog o abonar unos pocos euros para tener tu propio dominio. Os presento los beneficios que conseguiréis si alcanzáis ese empuje en la motivación de vuestros hijos y alumnado para crear un blog.

1. El ser humano necesita momentos de reflexión

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El simple hecho de escribir una entrada requiere de un momento de reflexión para pensar qué es lo que quieres escribir, cómo lo redactarás, qué términos utilizarás, etc. Los adolescentes y jóvenes universitarios están sometidos casi a diario a continuos estímulos visuales, auditivos… que apenas les permiten tiempo para la reflexión, tiempo para detenerse a pensar sobre distintos aspectos de sus vidas que requieren de cierta reflexión, como por ejemplo, si hemos hablado correctamente con alguien tras finalizar la conversación. Es muy positivo reflexionar sobre todo lo que hacemos, decimos, oímos y leemos.

 

 

 

2. Desarrolla el valor del compromiso, constancia y el esfuerzo

En una sociedad de la inmediatez y de la falta de esfuerzo es necesario desarrollar valores como la constancia y la capacidad de esforzarse por conseguir las cosas. Tener un blog es comprometerse a publicar una entrada al menos una vez al mes, una periodicidad a través de la cual nos comprometemos con el mundo, con nuestros lectores y suscritores, para ofrecerle una entrada cada cierto tiempo con nuevos contenidos.

El blog es como una planta que hay que regar frecuentemente o una mascota a la que cuidar. Es un esfuerzo que se debe hacer, buscar hueco de donde no lo hay a veces, trabajando también la constancia.

Parece una tontería, pero este compromiso hace que puedas incluso llegar a sentirte mal si no publicas una entrada en mucho tiempo. Al igual que sucede con una persona que va casi a diario al gimnasio a realizar deporte y por diferentes motivos durante un periodo de tiempo largo no puede ir, le generará una gran sensación de falta de compromiso o constancia.

3. Potencia la capacidad de síntesis de información y redacción

1488667029Cuando un bloguero se pone a escribir trabaja sobre un borrador de la entrada y redacta de numerosas formas hasta que encuentra la combinación perfecta de palabras y párrafos. Es un ejercicio muy sano para el desarrollo de la capacidad de síntesis. El bloguero genera contenido a partir de contenido general que previamente ha sintetizado, en la mayoría de los casos. Se trata de reducir en pocas palabras gran cantidad de información. Los estudiantes que tienen blog estarán facilitando su aprendizaje de cara a sintetizar materiales para el estudio en diversas materias, en las que en ocasiones los docentes otorgan gran cantidad de documentación a los alumnos.

4. Enriquece su vocabulario

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El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define aproximadamente unas 100.000 palabras, pero…¿Cuántas palabras usamos en el día a día?. Algunos autores afirman que sólo usamos como vocabulario activo unas 300-900 palabras, y unas 10.000 palabras como vocabulario pasivo (aquellas que conocemos pero que no utilizamos).

Tener que escribir un texto de forma periódica nos obliga a buscar términos para describir lo que estamos pensando o a encontrar sinónimos para no repetir una misma palabra dentro del párrafo, y como sucede en cualquier aprendizaje de una lengua, el vocabulario sólo se adquiere si se utiliza.

 

 

5. Le abre las puertas a nuevas oportunidades

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El éxito laboral se encuentra en dos pilares fundamentales, en el trabajo continuo y el esfuerzo y en las oportunidades. Las oportunidades generalmente van asociadas a la proyección de nuestra imagen en la sociedad. Un adolescente que esté publicando fotos de las fiestas en las que participa cada fin de semana, seguramente tenga menos oportunidades laborales en un futuro que otro adolescente que publique una entrada sobre algún contenido específico de utilidad para la sociedad. El blog es una proyección de nuestra imagen, de nuestra marca, y como tal tenemos que saber gestionarla para conseguir las oportunidades que nos puede dar la vida a raíz de nuestras entradas.

 

 

6. Se sentirá útil para la sociedad

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Internet ha abierto la veda para la participación social de muchas personas, participación que si bien es cierto es asíncrona resulta gratificante al ver que puedes interactuar con personas de todo el mundo, de todas las razas y culturas. Participar en la sociedad aportando un blog es una buena forma de sentirse útil. Además, si el blog recibe comentarios positivos y visitas, tu hijo podrá obtener también reconocimiento social y motivación extrínseca.

 

 

 

7. Mejorará su formación en un ámbito concreto

Escribir numerosas entradas sobre un ámbito específico mejora la formación en un determinado campo. Y es que el cerebro aprende mejor las cosas cuando entra en juego la experimentación, la curiosidad y el intercambio de información o debate con otras personas. Escribir una entrada produce más aprendizaje que memorizar un texto, es una forma de colaborar al estudio de un determinado tema.

8. Podrá encontrar a gente con sus intereses

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Y el penúltimo beneficio es que al compartir sus intereses a través de post, podrá encontrar a otras personas en todo el mundo que establezcan sinergias con él, aumentado su círculo de amistades.

En mi caso, desde que empecé a escribir en el blog hace ya más de un año, he conocido a personas muy interesantes que se dedican también al ámbito de la educación por todo el mundo. El círculo de amistades ha ampliado notablemente y este aumento me enriquece profesional y personalmente.

 

9. Hará un uso educativo de las posibilidades de internet

Esta es la última razón por la que tener un blog. Muchos niños y jóvenes utilizan internet como una plataforma para jugar online, conectarse con amigos a través de redes sociales, escuchar y ver videos en youtube o hacer compras online. Pero detrás de internet se esconde mucha información muy útil a través de miles de blogs que nos proporcionan mucho conocimientos sobre diferentes ámbitos temáticos. Cuando una persona crea un blog, generalmente empieza a seguir a otros blogueros y establece su propia red de conocimiento.

Hay motivos suficientes para que adolescentes y jóvenes tengan su propio blog, es indiferente que sea sobre Pokemon, cultura, viajes, matemáticas, o simplemente las comidas que prepara un estudiante. Toda la información puede ser siempre útil para otros. Ahora, la dificultad está en intentar inculcar este buen hábito entre tus hijos y alumnado. ¡Mucha suerte!

Prof. Dr. D. / PhD. Víctor Arufe Giráldez

Editor Jefe Sportis Revista Técnico Científica del Deporte Escolar, Educación Física y Psicomotricidad
Editor in Chief Sportis Scientific Technical Journal of School Sport, Physical Education and Psychomotricity