¿Arrestada? ¿Para qué, Mami?

arrestada

Aquella tarde la muñeca se quedó dormida, al tener que esperar tantas horas para poder seguir siendo la compañera de juegos de Mónica. Su madre había tomado la decisión de “arrestar” su juguete preferido, “Acróbata” (de los dibujos, Dragones y Mazmorras), porque no le hacía caso con las indicaciones de la ropa, que “tenía” que ponerse.

Suele ser frecuente enseñarle a los niños, que todo es por “obligación” o “imposición”, por ejemplo los numerosos “tienes que…”, resuenan una y otra vez a lo largo del día, junto a la famosa frase, “pues ahora te arresto tu juguete”.

Esto conlleva un aprendizaje erróneo para los más pequeños, y es que la “responsabilidad” de que sepan vestirse es suya, no de un juguete. Parece un disparate, pero es el resultado de mezclar equivocadamente formas de enseñar y pautar límites con los pequeños de la casa.

La ropa y la vestimenta, son una cosa, y los juguetes, son otras. Exigir que se pongan una prenda de ropa, porque consideremos más adecuada por: climatología o lugar al que vamos a salir es muy cómodo por nuestra parte como adultos, al no tener en consideración la necesidad de aprender de los pequeños, pues una alternativa, que promueve la autonomía y desarrollo personal de los niños, es ofrecerle al menos dos prendas de ropa (escogidas por nosotros), de esta forma, ellos sienten que toman decisiones, algo que a diario en su vida deberán hacer. Es decir, si hace frío, la niña saldrá con un abrigo. No escoge si lo lleva o no, lo que escoge el modelo o color del mismo, aprendiendo cómo vestirse.

Es una estrategia que permite hacerles sentir protagonistas a quiénes están en la edad de emprender el camino de valerse por sí mismos, para sus rutinas diarias.

Al otro lado, quedó la muñeca “arrestada”. Como si fuera poco, no poder tomar ninguna decisión sobre las ropas que usan para cubrir su cuerpo, les chantajeamos con su juguete preferido. Todos y cada uno de los conflictos que surjan en el hogar o fuera de él, en el que el niño rechace la pauta del adulto, es “la mejor oportunidad”, para enseñarle, y para ello, el foco de interés debe ser con lo que está relacionado. Nada tiene que ver un juguete, con una prenda de ropa.

Aplicar consecuencias, por supuesto, pero que sean asertivas, significativas y aporten un aprendizaje “útil”, pues la muletilla de “porque lo digo yo”, solo fomentará más rencor en los pequeños, además de integrar la tiranía como modelo de interacción social junto a otros.

Las elecciones que sistematizamos con los pequeños, a la hora de establecer límites, marcarán la forma de relacionarse con los demás y con nosotros, pues el tiempo pasará, y cuando sean adolescentes, serán ellos quienes nos chantajeen y coaccionen a nosotros.

El desarrollo emocional, como las olas del mar, arrastran lo que cae en ellas, y no desaparecen, simplemente reaparecen en otro momento y lugar. Que no veamos algo, no significa que no sea un problema con el que debamos enfrentarnos de nuevo. Por eso, aprovecha cada conflicto, para aprender con tu hijo y enséñale lo que realmente es útil para la vida. Enseñarles para que sepan “hacer”, también desde casa y no sólo la escuela.

foto2Eliezer Marrero Correa

Twitter: @marrero_eliecer

Facebook: @EliezerMarreroCorrea

Web: www.emociones.eu

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