Almudena de Andrés Pérez: “Si la sociedad cambia, la Educación tiene que evolucionar también”.

Almudena de Andrés Pérez es formadora de formadores. Coach educativo. Editora de libros de texto durante más de 11 años.

foto_almu1¿Si tuvieras que elegir un momento de tu vida profesional, con cuál te quedarías?

Con el actual, sin duda.

¿Qué es para ti la innovación educativa y todo el “boom “que está surgiendo?

Es la respuesta necesaria de la sociedad y de la comunidad educativa ante los cambios que se dan el mundo. Si la sociedad cambia, la Educación tiene que evolucionar también, no se puede quedar atrás.

Continuamente escuchamos que los docentes debemos enseñar desde el cerebro del que aprende, ¿cuál es tu opinión al respecto ?

Desde mi formación en DBM no puedo estar más de acuerdo. Tenemos que ser capaces de entender el modelo, la forma de entender el mundo, de cada alumno para poder llegar a ellos. Y esto implica una mirada particular a cada niño, porque cada uno de nosotros tenemos una forma de incorporar el conocimiento y los niños también. Y lo que sirve para unos niños puede que no funcione para otros.

Es cierto que cada vez hay más recursos tecnológicos en el ámbito educativo, y sin embargo los resultados académicos no son del todo  buenos, ¿por qué crees que esto sigue sucediendo?

Los recursos tecnológicos no son la panacea. En el aprendizaje requiere de muchas otras cosas: motivación, desarrollo de competencias, esfuerzo, dedicación,… y para eso no se precisan de recursos tecnológicos. Además, y como comentaba anteriormente, cada niño aprende de una manera determinada y hay niños que necesitan construir con las manos, o hacer un dibujo (con lápiz y papel) para poder fijar los contenidos, ya que ese modo de aprender pone en juego otro tipo de circuitos cerebrales que hacen que el aprendizaje sea significativo.

Con esto no quiero decir, que debamos descartar los recursos tecnológicos, si no que debemos ajustarlos a los momentos y a las necesidades de cada alumno.

“Cada niño aprende de una manera determinada y hay niños que necesitan construir con las manos, o hacer un dibujo (con lápiz y papel) para poder fijar los contenidos”.

 

¿Cómo sería en tu opinión, el maestro ideal y el contexto educativo innovador ideal?

Creo que sería un profesor que dominase la materia que tiene que impartir y que además tuviera una gran dosis de creatividad y flexibilidad para incluir diferentes estrategias a la hora de impartir las clases, de manera que fuera capaz de captar el interés de los alumnos. Esto incluiría un uso razonable de las nuevas tecnologías, naturalmente.

Y ya puestos a pedir que fuera un profesor con un alto grado de Inteligencia Emocional, tanto para gestionar su propio trabajo como para saber encauzar las emociones de los alumnos.

Y por descontado un profesor que le gustase enseñar, que realmente tuviera vocación de maestro.

Dedicas tu vida a ‘escuchar a los niños’, ¿cuáles son las cosas más interesantes que has aprendido de ellos??

Aunque yo directamente no trabajo con los niños sino que trabajo con los profesores, creo que los niños son grandes maestros es muchos sentidos. Y para mí una de las cosas fundamentales que podemos aprender de ellos es su apertura al aprendizaje, la curiosidad ante lo nuevo.

Nosotros parece que estamos de vuelta de muchas cosas, y sin embargo, creo que en el mundo hay muchas cosas maravillosas que podemos aprender, solo hace falta esta disposición de apertura a la hora de mirar la realidad, de mirarla con ojos de niños y no dar por supuestas las cosas. Es con esa disposición cuando la vida comienza a tornase una aventura.

“El maestro ideal sería alguien que le gustase enseñar, que realmente tuviera vocación de maestro”.

 

Además del sistema tradicional de enseñanza pública, hay numerosas escuelas privadas que proponen otros métodos de enseñanza alternativa (Kumon, Montessori, Waldorf, Doman…), ¿qué opinas de ellos?

Creo que todos estos métodos alternativos están buscando respuestas ante los cambios que hay en la sociedad y son todos estos métodos los que están dando lugar a cuestionarse los antiguos paradigmas.

Sin embargo, no creo que ninguno de ellos de una respuesta global, y como decía antes, porque también creo que no debe haber una respuesta global a la evolución del sistema educativo.

Dicho esto, creo que cada uno de ellos aporta avances y herramientas muy positivas que deben ser escuchadas y tenidas en cuenta ahora; pero sin estigmatizar los métodos tradicionales.

En mi opinión los métodos educativos deben evolucionar incluyendo aquellas partes de cada modelo que sean necesario en cada caso. Y pongo un ejemplo, la memorización actualmente tiene muy mala prensa y sin embargo, el dedicar tiempo a memorizar ayuda también a crear hábitos de estudio y activar determinadas áreas del cerebro que son necesarias para la vida. Otra cosa es que esa memorización se realice dentro de un contexto, lleve incorporada una motivación intrínseca o se haga dotando a los alumnos de mecanismos que van más allá de la mera repetición.

Como decía Aristóteles, la virtud está en el punto medio, ni por exceso ni por defecto. La cuestión y el arte es encontrar ese punto medio que rescatar en cada sistema educativo.

¿Qué habilidades deberían evaluarse en los alumnos para saber si realmente están preparados para el mañana?

Más allá de los meros contenidos, los alumnos deberían disponer de habilidades, algunas de las cuales, van más allá del curriculum como son: competencias digitales, capacidad de negociación, hablar en público, trabajo en equipo o los idiomas.

Se escucha continuamente que para que haya aprendizaje es necesario un desafío que provoque en el alumno una necesidad de ‘querer conocer’. ¿Qué puede hacer la escuela y los padres para despertar en el alumno e hijo –ya desde bebé– esta necesidad, y que así llegue a la escuela motivado?

Creo que los padres pueden hacer una labor muy interesante en este sentido si ven (y hacen ver a sus hijos) como un lugar de desarrollo y un lugar en el que ayudan a los niños a desarrollarse intelectualmente y como persona.

La escuela debe ser vista como un lugar importante, no un sitio donde aparcar a los niños. Los niños pasan allí muchas horas al día y debe ser un sitio donde a los niños les apetezca ir.

Y por otro lado, los profesores y la escuela en sí misma debe presentar los contenidos de una forma atractiva y práctica para poder captar el interés, y para ello no hay nada mejor que jugar con la sorpresa. ¿Qué haremos hoy en el cole? Y cuando digo “qué haremos”, me refiero a que los alumnos deben participar en las clases. Una hora de clase magistral, no funciona ni con niños ni con adultos.

“La escuela debe ser vista como un lugar importante, no un sitio donde aparcar a los niños”.

Si tuvieras que crear un “club educativo” ¿a quién invitarías? ¿ Cuál seria el lema que lo identificara?

Invitaría a todos aquellos profesores que se ilusionen con los niños, con la enseñanza y que estén dispuestos a apostar por hacer cosas nuevas.

Y el lema del club lo titularía: “Nunca dejes de aprender”.

Web: www.almudenadeandres.es

Twitter:  @Almudena11

Facebook:  www.facebook.com/Almudena-de-Andr%C3%A9s-P%C3%A9rez-1518000945178311/

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